En ocasiones pierdo la paciencia, pero no soy impaciente.

En ocasiones pierdo la paciencia, pero no soy impaciente.

M suele decirme que soy impaciente. Él normalmente actúa con prudencia y cuida mucho sus críticas hacia mí, así que es una de las pocas calificaciones negativas que he recibido de él, probablemente la única seria y que le resulta más molesta. Sin embargo, si alguien me preguntase cómo soy, creo que “impaciente” no sería uno de los adjetivos que utilizaría para mi autoretrato.

La etiqueta de “impaciente” es algo que yo he adoptado a raíz las circunstancias que han hecho que tuviese que rehacer mi vida sentimental y empezar desde 0 a una edad en la que otras chicas ya están empezando a tener niños. Dichas circunstancias han hecho que sintiese preocupación y ansiedad al escuchar el tic-tac amenazador del reloj biológico de la maternidad. Y desde entonces me he quedado con una definición absoluta e irremediable: “siento impaciencia, luego soy impaciente”.

Dicha categorización hace que ante el largo proceso de la Reproducción Asistida me vea incapaz de vivirlo sin sufrimiento, creando pensamientos y emociones irracionales: “Si soy impaciente, soy incapaz de esperar 2, 3 ó 5 años hasta conseguir mi meta, me cansaré de luchar y desistiré mucho antes. Así nunca conseguiré mi objetivo. No puedo esperar tanto, lo voy a pasar muy mal mientras llega mi anhelado deseo. Me siento débil y desmotivada.”

Pero ser impaciente sólo es una calificación parcial de mí misma. Puedo demostrar que soy capaz de no perder la paciencia y que lo he hecho en numerosas ocasiones:

  • He estudiado una carrera durante 5 largos años. He tenido la paciencia de preparar con esmero cada práctica y cada prueba.
  • No me gusta que me den los regalos antes de mi cumpleaños, ni que me desvelen la sorpresa. Me gusta esperar a que llegue el día.
  • En ocasiones, tengo que repetir varias veces la misma explicación a algunos compañeros de trabajo, y en ningún momento pierdo la paciencia.
  • Soy capaz de viajar en avión durante más de 10 horas sin sentir ansiedad.
  • Me propongo objetivos a largo plazo.
  • etc

Sé que soy capaz de controlar mi ansiedad ante el pensamiento de que nuestro bebé todavía no llega. He demostrado en otras ocasiones que sé ser paciente. Si he podido en el pasado, puedo hacerlo esta vez también.

BYE, BYE, ETIQUETAS: ¡¡¡NO SOY IMPACIENTE!!!

 

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