Comilona y caminata

Comilona y caminata

El sábado había planificada una macro comida familiar con la familia de M. En otros posts he comentado que me cuesta mucho asistir a eventos de esta índole, sobre todo en los que hay grandes familias con muchos niños, pero estoy intentando salir de mi aislamiento social poco a poco, y me he propuesto una serie de pasos para conseguirlo, así que, pese a que no era mi plan perfecto, decidí dejarme ver por allí.

Hubo mucha gente, niños correteando, fotos ¡PA-TAAA-TAAAA! y hasta me hicieron repasar  el cuaderno con el árbol genealógico en el que se mostraba la buena fertilidad de la familia que aseguraba un futuro lleno de sanos descendientes. Sí que noté que me puse un poquito triste, sobre todo a partir del café, pero el balance lo califico de positivo porque gestioné bastante bien los pensamientos y las emociones, sobre todo antes y después del evento.

Lo diferente de esta vez respecto a otras ocasiones es que conseguí minimizar los pensamientos previos anticipatorios:

  • Me voy a poner triste.
  • Lo voy a pasar mal.
  • Me tendré que morder la lengua para contener las emociones y no soltar la lagrimita.
  • Me preguntarán que por qué no tenemos hijos todavía.
  • Los abuelos no pararán de decir lo felices que son con sus nietos y yo pensaré que no voy a ser tan importante como mis hermanos para mis padres porque no les voy a dar ningún nieto.

Y también busqué una actividad motivadora para el día siguiente que me recomendó una psicóloga: el contacto con la naturaleza. De esta manera liberaría endorfinas y conseguiría cambiar rápidamente de contexto.

El domingo nos fuimos de excursión por el Pirineo Aragonés, en el Valle de Benasque. Partimos del Valle de Estós y subimos hasta el Ibonet de Batisielles y el Ibón de la Escarpinosa. Una caminata de unas 2 horas y media de subida y otro tanto de bajada. Distancia: 5,8 km. Desnivel: 717metros.

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Fue maravilloso perderse por el bosque de hayas, la recompensa de llegar a la cima después de haber sudado la camiseta, el sentirme minúscula entre gigantescas montañas, sentir el agua helada de los riachuelos, saborear el bocadillo después del esfuerzo y hacer bonitas fotos. Por supuesto que lo repetiremos.

ANTES: Conseguí no anticiparme ni preocuparme.

DESPUÉS: Conseguí no lamentarme.

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