Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Este verano estuve leyendo y trabajando durante un par de semanas un libro que propone usar la terapia cognitiva para tratar muchos de los trastornos psicológicos que acechan al ser humano. Se trata del libro Bienestar, autoestima y felicidad , de Raimon Gaja.

Hubo un capítulo de dicho libro que trataba acerca de los pensamientos perturbadores que nos generan emociones irracionales y de cómo, racionalizando dichos pensamientos, nosotros podemos controlar cómo nos sentimos. En el libro se listaban varios tipos de pensamientos perturbadores, de los cuales prácticamente todos han atormentado mi mente más de una vez; sin embargo, hubo uno que sentí que definía perfectamente lo que se rumia continuamente dentro de mi cabeza.

Antes de leer este libro solía decir que me sentía como el perro de Paulov: que me anticipaba a lo que va a suceder porque en todas las anteriores ocasiones en las que me había sometido a algún tratamiento de fertilidad siempre había sucedido lo mismo. Pero hoy ya sé categorizar ese pensamiento: generalización excesiva.

Analizaré los hechos que me provocan el pensamiento irracional:

  • Situación activadora: 1 aborto + ciclos de relaciones programadas fallidos + 2 IA fallidas + 1 FIV fallida donde se obtienen únicamente 2 embriones viables de los cuales ninguno me deja embarazada.
  • Generalización excesiva: Va a ser siempre así. Mis óvulos son de mala calidad porque soy demasiado mayor y no he cuidado demasiado bien mi alimentación en los últimos años. Ahora ya no hay remedio y van a ser siempre así de malos. No vamos a conseguir embriones buenos que den lugar a un embarazo nunca. Todas las FIV van a fallar y tendremos que buscar métodos alternativos para ser padres.

Este pensamiento es realmente muy difícil de hacer que no se descontrole, porque está siendo un proceso muy largo y realmente es verdad que han sido muchos intentos fallidos, sin embargo, hay que intentar analizar canalizarlo:

  • Inferencias: Únicamente me he sometido a una FIV.  Ha fallado porque había un 50% de probabilidades de que eso ocurriera, pero igualmente podría haber salido bien. En estos casos los médicos trabajan un poco a ciegas y los resultados sirven de diagnóstico. Nadie me ha dicho que esto vaya a repetirse siempre en el futuro. He de confiar en los médicos y su profesionalidad, y en que estos nuevos datos que nos ha dado el primer intento servirán para corregir el protocolo a seguir en futuros intentos e ir saltando obstáculos hasta llegar a nuestro objetivo. Probablemente la próxima vez sea más fácil conseguir nuestra meta porque ya hay más datos para mejorar los procesos.
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¿cómo superar el miedo a las agujas?

¿cómo superar el miedo a las agujas?

Nunca en mi vida hubiese dicho que sería capaz de ponerme semejante cantidad de banderillas yo solita. Recordemos que soy hematofóbica aguda, y que he sido capaz de desmayarme esperando a que mi marido fuese en busca de una tirita para un pequeño corte en mi dedo. Sin embargo, por increíble que parezca, he conseguido llegar a ser completamente autónoma en la administración de la medicación de mis tratamientos de Reproducción Asistida. Aquí detallo cómo lo conseguí.

Durante mi fase de adaptación conté con un ayudante tranquilo, ordenado  y metódico, que voluntariamente supervisaba (y todavía lo sigue haciendo) para garantizar la calidad en cada pinchazo  🙂

Preparativos previos:

  • Mi ayudante y yo leímos todos prospectos y nos vimos algunos videos de  Internet acerca de cómo disolver el polvo del vial, cargar las jeringuillas, cambiar agujas, administrar las dosis, desechar el material, etc. Cada medicación es distinta y requería un protocolo distinto.
  • Evitábamos siempre las prisas. Empezábamos  a preparar el material unos 10 minutillos antes de la hora indicada por nuestro médico para la administración de la dosis.

Secuencia:

  • Pinchazo 1: Mi ayudante hizo todo el trabajo. Yo permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. Cerré los ojos y le pedí que NO me avisase cuando me fuese a pinchar. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 2: Permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. No miré las agujas pero pedí a mi ayudante que me avisase cuando fuese a clavar la aguja. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 3: Permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. Observé las agujas durante la preparación de las jeringas aunque no miré cuando me las inyectaba. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 4: Me recliné ligeramente y apoyé mis riñones sobre la almohada. Observé los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y pellizqué mi tripa para que mi ayudante pudiese proceder con la administración. Seguía sin mirar durante el momento “pinchazo”. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 5: Me recliné ligeramente apoyando mis riñones sobre la almohada. Observé los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué para que mi ayudante pudiese proceder con la administración. ¡¡¡Por fin fui capaz de mirar!!! Respiré profundamente.
  • Pinchazo 6: Me recliné ligeramente apoyando mis riñones sobre la almohada. Miré las agujas durante los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué. Mi ayudante se encargó de clavar la aguja y yo deslicé el émbolo hasta el final. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 7: Reclinada y apoyando mis riñones sobre la almohada, observé los preparativos, limpié la zona y la pellizqué. ¡¡¡ Y administré la medicación yo solita!!!. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 8: Me recliné ligeramente y apoyé mis riñones sobre la almohada. Preparé las jeringas, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué. Pedí a mi ayudante que me grabase en vídeo mientras me estaba inyectando la dosis del día.

Si yo he podido superarlo, cualquiera puede hacerlo. Y si yo puedo con esto, puedo con esto y con mucho más… ¡este sólo es el comienzo de una gran amistad con la sangre y las vísceras! (modo Halloween ON, que ya asoma!!!)

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

Este post se lo dedico a mi marido, mi compañero, mi amigo, mi amante, mi confidente, mi cómplice. ¡TE QUIERO!

El jueves mi ginecóloga me programó mi 2ª FIV cuyo ciclo comienza este viernes día 23 de Octubre. Desde entonces he estado muy nerviosa e inquieta por la nueva oportunidad que se nos presenta. Durante el fin de semana, M supo escucharme, comprenderme y consolarme mejor que nunca. Y viví un momento especialmente mágico cuando bailamos juntos para sacudir todas nuestras preocupaciones …..

SHAKE IT OFF!!!

Track 6: Shake it off (Taylor Swift)

Negro

Negro

Hoy no es un buen día y ayer tampoco lo fue. Tener la visión de 3 compromisos de esos en los que me siento atrapada en 1 semana ha desequilibrado mi estado de ánimo, que había permanecido plano durante varias semanas.

Son malas fechas, el martes se cumple 1 año desde que el más maravilloso de los sueños se convirtió en mi peor pesadilla. Los recuerdos me atormentan. El estado de angustia se prolonga ya por demasiado tiempo y noto que me voy apagando poco a poco.

Me siento desmotivada en el trabajo; con cada marrón nuevo que aparece me siento débil y un pensamiento de querer escapar con una baja laboral atisba en mi cabeza. No tengo ganas de afrontar nuevos retos. Cada día, a las 8 deseo que sean las 18:00 y el lunes espero con ansia el viernes. Cada vez más voy postergando tareas para mañana con la esperanza de levantarme con mejor ánimo.

No me apetece arreglarme para salir ni comprarme ropa nueva. Últimamente visto mucho de negro y prefiero el chandal siempre que puedo. No me gusta verme en fotos y evito hacérmelas, y si otros me las hacen y me las envían, prefiero no mirarlas. Ya no hago álbum de vacaciones. Me preocupa ver una nueva cana cuando me peino. Me horroriza que se acerque mi cumpleaños.

Este año me he ido de vacaciones 2 veces sin que realmente me apeteciese. Hace muchos meses que hago el amor sin tener ganas. No tengo ilusión por mirar muebles nuevos para la casa. Me cuesta mucho decidirme a escribir en este blog.

Evito las relaciones sociales en todos los entornos. Me cuesta mucho salir con los amigos, sólo me apetece con algunos más íntimos. Las comidas familiares de los domingos son un esfuerzo para mí. En la oficina no me gusta tomar café con los compañeros y me escapo fuera a la hora de comer para evitar relacionarme con los demás.

Mi estado de ánimo es totalmente plano. Hay días en los que me encuentro peor  y sí que me doy cuenta que soy capaz de recuperarme más rápidamente que antes, pero no consigo tener días de esos en los que te sientes como una princesa, ni uno siquiera.

Hoy me siento llorosa, triste, desmotivada y pesimista. Pero lo peor de todo es que me siento realmente sola luchando contra todo esto.

El desayuno de los viernes

El desayuno de los viernes

En casa yo soy la que cocina y la que elabora los menús semanales. Intento que estos sean variados y saludables, sobre todo entre semana, evitando comidas pesadas y con exceso de grasas. Sin embargo, los viernes los comenzamos celebrando que ha llegado el fin de semana con un pequeño homenaje gastronómico: nuestro desayuno de viernes.

croissant

La mañana de los viernes es larga y dura, por la tarde ya no trabajamos ninguno de los 2 y la mañana se nos alarga hasta casi las 16:00, hora a la que solemos comer, así que es un buen día para darnos un pequeño capricho y comer un buen dulce casero. Chocolate a la taza con torta, tarta de zanahoria con crema de queso, croissant con Nutella, budin, galletas de mantequilla, rosquillas, etc, son algunas ejemplos de un buen desayuno de viernes.

Este desayuno se ha convertido en una buena costumbre que esperamos con muchísimas ganas y que da una energía enorme para comenzar el mejor día pero a la vez el más duro por el cansancio acumulado durante la semana. El que sea un evento semanal lo hace muy deseado y especial, una de esas pequeñas cosas que alegran la vida.