¿cómo superar el miedo a las agujas?

¿cómo superar el miedo a las agujas?

Nunca en mi vida hubiese dicho que sería capaz de ponerme semejante cantidad de banderillas yo solita. Recordemos que soy hematofóbica aguda, y que he sido capaz de desmayarme esperando a que mi marido fuese en busca de una tirita para un pequeño corte en mi dedo. Sin embargo, por increíble que parezca, he conseguido llegar a ser completamente autónoma en la administración de la medicación de mis tratamientos de Reproducción Asistida. Aquí detallo cómo lo conseguí.

Durante mi fase de adaptación conté con un ayudante tranquilo, ordenado  y metódico, que voluntariamente supervisaba (y todavía lo sigue haciendo) para garantizar la calidad en cada pinchazo  🙂

Preparativos previos:

  • Mi ayudante y yo leímos todos prospectos y nos vimos algunos videos de  Internet acerca de cómo disolver el polvo del vial, cargar las jeringuillas, cambiar agujas, administrar las dosis, desechar el material, etc. Cada medicación es distinta y requería un protocolo distinto.
  • Evitábamos siempre las prisas. Empezábamos  a preparar el material unos 10 minutillos antes de la hora indicada por nuestro médico para la administración de la dosis.

Secuencia:

  • Pinchazo 1: Mi ayudante hizo todo el trabajo. Yo permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. Cerré los ojos y le pedí que NO me avisase cuando me fuese a pinchar. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 2: Permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. No miré las agujas pero pedí a mi ayudante que me avisase cuando fuese a clavar la aguja. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 3: Permanecí tumbada en la cama con la almohada bajo los pies. Observé las agujas durante la preparación de las jeringas aunque no miré cuando me las inyectaba. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 4: Me recliné ligeramente y apoyé mis riñones sobre la almohada. Observé los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y pellizqué mi tripa para que mi ayudante pudiese proceder con la administración. Seguía sin mirar durante el momento “pinchazo”. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 5: Me recliné ligeramente apoyando mis riñones sobre la almohada. Observé los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué para que mi ayudante pudiese proceder con la administración. ¡¡¡Por fin fui capaz de mirar!!! Respiré profundamente.
  • Pinchazo 6: Me recliné ligeramente apoyando mis riñones sobre la almohada. Miré las agujas durante los preparativos, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué. Mi ayudante se encargó de clavar la aguja y yo deslicé el émbolo hasta el final. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 7: Reclinada y apoyando mis riñones sobre la almohada, observé los preparativos, limpié la zona y la pellizqué. ¡¡¡ Y administré la medicación yo solita!!!. Respiré profundamente.
  • Pinchazo 8: Me recliné ligeramente y apoyé mis riñones sobre la almohada. Preparé las jeringas, limpié la zona donde se iba a administrar la medicación y la pellizqué. Pedí a mi ayudante que me grabase en vídeo mientras me estaba inyectando la dosis del día.

Si yo he podido superarlo, cualquiera puede hacerlo. Y si yo puedo con esto, puedo con esto y con mucho más… ¡este sólo es el comienzo de una gran amistad con la sangre y las vísceras! (modo Halloween ON, que ya asoma!!!)

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