Ya sé lo que se siente cuando te arrancan las uñas sin anestesia

Ya sé lo que se siente cuando te arrancan las uñas sin anestesia

Hace días que no escribía ningún post en el blog. Hasta hace cosa de 1 mes me encontraba tranquila y serena, sin grandes altibajos. Tampoco sentía la necesidad de escribir, es más, me daba miedo hurgar en mis emociones, no fuesen a despertarse del plácido letargo.

Y no es que no tenga novedades. En este tiempo ha habido muchos cambios respecto a la evolución de  nuestra búsqueda incansable, los cuales me gustaría ir tratándolos poco a poco en diferentes artículos. Pero hoy tengo la necesidad de desahogarme y de gritar:

¡¡¡¡¡¡YA NO PUEDO MÁAAAAAASSSSSSSS!!!!!!!,

¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER SEMEJANTE TORTURA?

Y es que hoy quería centrarme en los acontecimientos de los últimos 20 días. Sí, compañera de batalla, tú que estás leyendo y que sabes de lo que hablo. La semana pasada sentí lo que es que te arranquen las uñas sin anestesia, que te rocíen los dedos con alcohol etílico 96º y que luego te bailen encima con unos zapatos de tacón de aguja. ¡y yo que pensaba que ya me había hundido en el más asqueroso de todos los fangos!

Porque hace unos 20 días  sonó el “Ring-Ring-Ring…” desde el número de teléfono móvil de mi hermano pequeño. Sí, ese que sólo suena el día de mi cumpleaños:

HERMANO: Te llamo para darte una noticia: vamos a ser papás. Ya vamos a hacer la primera ecografía. Son ya 12 semanas.

Y mi corazón empezó a palpitar cada vez más fuerte pum-pum pum-pum pum-pum. Y comencé a sentir esa presión en la cabeza  que trae toda mala noticia. pum-pum pum-pum pum-pum pum-pum….in crescendo

YO: ¡Anda! Enhorabuena. Me alegro mucho por vosotros. ¡Felicidades!

Colgué y siguieron los mensajes cordiales para dar la enhorabuena: mío a mi cuñada y de M a mi hermano.

Acto seguido miré el historial de mensajes intercambiados con mi hermano….. El último del 14 de Diciembre preguntando que qué tal iba. ¡Anda, justo debió de ser cuando se debieron enterar ellos de su embarazo! ¡Ya me pareció raro que me preguntase! ¡aquí estaba la razón! ¡era la preparación del terreno! ¿cómo he sido tan TONTA? Y desde entonces ….silencio absoluto.

Consecuencias: Noche de insomnio. Día siguiente llorando el 90% del tiempo en el trabajo. (¡Menos mal que era viernes!). Sesión de urgencia con la psicóloga. Plan de emergencias activado: día en la montaña, pelis,  ….Lágrimas, ….¡venga, tú puedes!….más esfuerzos, más lágrimas….¿y por qué yo no?

Pero por fin, tuve suerte y mi hermana acudió a mi rescate.

HERMANA: ¿qué tal estás? Chica, no le des demasiadas vueltas. ¿te apetece quedar a que te despejes un poco el lunes? Así desconectas un poco y me cuentas.

GRACIAS-GRACIAS-GRACIAS. ¡por fin me tiendes tu mano! Gracias por encontrarme un huequito en tu apretada agenda.

HERMANA: Oye, que se han puesto los críos malos. No sé si voy a poder quedar.

YO: OK, no te preocupes. Otro día será.

¡Ya me parecía a mí que todo esto sonaba muy raro!

HERMANA: Venga, ¡qué sí!, ¿quedamos?

Y finalmente tomamos un café.

¡Ay, compañeras de fatigas! Siguieron mensajes diarios de preocupación por mi bienestar, por mis tratamientos, por mis emociones, por mis analíticas. Estaba agobiada y todo. Hasta que un día le dije que estaba algo más tranquila, ¡¡¡por fin tenía un respiro de mi odisea con mis curvas de insulina (ya dedicaré otro post)!!!! … y mi hermana se ofreció a hacerme compañía esa tarde en mi casa.

Y …..

HERMANA: Vengo a darte una noticia. Quiero que sepas que no lo he hecho para hacerte daño. Estoy embarazada. Quería mi 3er hijo y bueno, es nuestro momento y no quería esperarme más. No puedo esperar a que a ti te vaya bien un tratamiento, yo contaba con que tardases menos.

ZASSSSS!!!!, momento arranca-uñas.

Me quedé en silencio y sólo le pedí que entendiese si dejaba de tener contacto con ellos, si ya no iba a los cumpleaños y a las comidas familiares, etc. Esto era durísimo para mí y necesitaba estar tranquila. Sólo necesitaba que no me juzgase por mis sentimientos.

HERMANA: sí, sí, no te preocupes. Tú haz lo que quieras. Lo entiendo.

Y me subí a mi habitación a llorar.

A ella se le hacía tarde y se fue ¡Menos mal que se trajo a mi madre para curar mis dedos sangrantes!

Siguió bombardeándome a mensajes hasta que tuve que pedirle que por favor, que no me volviese a mandar ningún mensaje más. Le agradecía su ayuda y que si la necesitaba acudiría a ella, pero de momento necesitaba refugiarme en mi marido y mi madre.

Y ya me cuadraron todas las preocupaciones y todas las prisas porque a mí me fuesen bien las cosas.  Ilusa de mí…. ¿todavía no eres perro viejo? ¡con lo intuitiva que has sido siempre tú! ¡¡¡TOOOOONNNNNNTAAAA!!!

 

Me gustaría compartir este enlace con tod@s vosotras, porque refleja fielmente lo que siento ahora mismo y compartimos todas las infértiles: No poder tener hijos es …