¿nací o me hice infértil?

¿nací o me hice infértil?

Muchas veces pienso que yo no nací infértil; es más, a veces creo que en un momento de mi vida yo decidí ser infértil. ¿decidir ser infértil? ¡qué masoquismo! ¿cómo puede se eso?

No creo en el destino ni en ningún Dios que haya decidido condenarme a no poblar este mundo de hijos en los que pueda infundir mis filosofía de vida atea. De hecho, si fuese así ya no podría definirme como no creyente. Y dados los antecedentes tampoco creo que mi fertilidad haya sido la más desafortunada herencia que mi familia haya querido dejarme.

A los 27 años, tras unos años de auto-disciplina para reprimir mis instintos maternales y poder contentar a mi pareja de por aquel entonces no castigándole con la paternidad, decidí volverme infértil. Y a las pruebas me remito, la mujer cabezota que siempre ha querido llevar la razón aunque sea a costa de su propio dolor ha conseguido demostrar a todo el mundo que no se puede quedar embarazada.

Por aquel entonces castigaba a mi cuerpo limitándole el combustible. La relación de pareja no funcionaba. Yo no podría tener hijos nunca, y sentía la necesidad de compensarlo de alguna forma, con un cuerpo 10.

Al cabo de un año, la relación se rompió. Dejé la píldora anticonceptiva y llegó la amenorrea. Tras varias visitas ginecológicas y la regla sin aparecer, me volví a mi casa con un diagnóstico de ovarios poliquísticos y una prescripción de usar un métodos de anticonceptivo oral porque supuestamente era lo que debía tomar con ese diagnóstico. Era la primera evidencia de que yo era infértil. Y entonces decidí que me costaría mucho tener hijos.

No cuestioné lo que allí se me dijo. No busqué segundas opiniones. Me lo creí y punto. Como me ha ocurrido en muchas otras ocasiones, el facultativo de aquel entonces no buscó otras posibles causas y a mí ni se me pasó por la cabeza que algo no estaba bien en mi cuerpo y mi mente.

Durante los años siguientes cada episodio de hematofobia reforzaba mi teoría de que yo no podía ser madre. Mi mente no estaba preparada para sobrellevar un parto.

Y a los 32, llegó el momento de ampliar la familia, estando convencida de que no iba a poder conseguirlo fácilmente. Y así fue, sabía que la regla no iba a llegar, que la ovulación no se producía correctamente, que el Omifin no me iba a hacer efecto, que mi embarazo acabaría en aborto, que ninguna medicación me iba a ir bien, que la 1ª IA no iba a funcionar y la 2ª tampoco, ni ninguno de mis embriones progresaría.

Y todas y cada una de las cosas que he creí, se cumplieron ¿cómo puede ser mi mente haya sido tan poderosa hasta el nivel de controlar mi cuerpo?

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s