¡A bailar!

¡A bailar!

Cuando estás en un proceso de reproducción asistida es muy importante reforzar las actividades de pareja. Hacer cosas juntos incrementa la complicidad y ayuda a darte cuenta que no todo es hacer hijos en esta vida y que hay millones otras cosas que se pueden compartir y disfrutar.

Una actividad súper chula que nosotros hemos hecho este año son las clases de baile: merengue, bachata, cha-cha-cha, salsa, pasodoble, foxtrot, bolero, vals, ….

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Los beneficios del baile son muchos:

  • Es una actividad de adultos…. ¡ni bombos ni carritos!
  • Requiere concentración con lo que probablemente tu mente no va a hacer de las suyas… un-dos, cha-cha-cha, un-dos, cha-cha-cha, no me pises, …. cha-cha-cha, vuelta la chica, cha-cha-cha...
  • Haces ejercicio a la vez que te lo pasas de cine
  • Escuchas buena música, recuerdas grandes clásicos y por fin sabes reconocer mudhos de los estilos
  • Puedes presumir delante de tus amigos en la discoteca con unas figuritas molonas
  • El movimiento de caderas puede ser muy sensual…. No todo es camisón de raso…¡dale alegría a tu cuerpo!

 

 

El desayuno de los viernes

El desayuno de los viernes

En casa yo soy la que cocina y la que elabora los menús semanales. Intento que estos sean variados y saludables, sobre todo entre semana, evitando comidas pesadas y con exceso de grasas. Sin embargo, los viernes los comenzamos celebrando que ha llegado el fin de semana con un pequeño homenaje gastronómico: nuestro desayuno de viernes.

croissant

La mañana de los viernes es larga y dura, por la tarde ya no trabajamos ninguno de los 2 y la mañana se nos alarga hasta casi las 16:00, hora a la que solemos comer, así que es un buen día para darnos un pequeño capricho y comer un buen dulce casero. Chocolate a la taza con torta, tarta de zanahoria con crema de queso, croissant con Nutella, budin, galletas de mantequilla, rosquillas, etc, son algunas ejemplos de un buen desayuno de viernes.

Este desayuno se ha convertido en una buena costumbre que esperamos con muchísimas ganas y que da una energía enorme para comenzar el mejor día pero a la vez el más duro por el cansancio acumulado durante la semana. El que sea un evento semanal lo hace muy deseado y especial, una de esas pequeñas cosas que alegran la vida.

¿Qué voy a hacer hoy para que este día merezca la pena?

¿Qué voy a hacer hoy para que este día merezca la pena?

Cuando he vivido épocas de conflictos que me han generan sensaciones negativas (ansiedad, tristeza, apatía, rabia)  siempre he deseado que las horas pasasen muy rápido hasta que llegasen nuevas emociones positivas que me devolviesen el equilibrio; es como si me cerrase herméticamente  esperado a que los sentimientos negativos se esfumasen por arte de magia, albergando únicamente esperanza en mi interior.

Últimamente estoy intentando hacer un esfuerzo por cambiar hacia una actitud más activa según la cual intento compensar esas sensaciones negativas con otras más positivas que yo misma hago que sucedan por el mero hecho de hacer cosas que me produzcan placer, satisfacción, felicidad, orgullo, autoestima, alegría, etc, y no sólo hacerlas, sino además ser plenamente consciente de que las hago. Es verdad que ha habido etapas en mi vida en las que me han faltado hacer cosas deleitables, pero la mayoría de las veces el foco del problema ha sido que lo negativo ha ensombrecido a lo positivo, y yo simplemente no he sido capaz de ver que allí también había cosas realmente gratas. Pero he cambiado mi capa hermética por una más porosa para que mis sentimientos puedan fluir osmóticamente y se  vayan equilibrando independientemente de si atravieso una situación más o menos proclive a mi punto de confort.

Hablando en un modo más generalista, en determinadas ocasiones las personas vivimos deseando que el tiempo pase rápido, independientemente de si estamos sumidos en un estado depresivo o no; quizás debido al estrés que sufre hoy en día la sociedad actual. ¿Quién no desea un lunes que llegue el viernes cuanto antes?

Hoy quería hablar de cómo hago para evitar sentir ese deseo de querer que hoy sea mañana y que cada uno de mis días cuenten; trucos que pueden aplicarse tanto para superar el día a día en las etapas depresivas como para elevar la motivación de una vida llena de rutinas.

¿QUÉ?

En primer lugar, defino cuáles son mis alicientes. Yo los clasificaría en 3 grandes grupos:

  1. Retos: según la RAE, un reto es  un objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta. El camino hacia un reto muchas veces resulta muy arduo, pero el conseguir ese reto resulta altamente gratificante y motivador.  Algunos de mis retos son:
    • ESTE BLOG 🙂
    • Correr una 10km a final de año
    • Aprender a quererme y no sertirme inferior por ser infértil. Aprender a disfrutar del aquí y ahora.
    • Superar mi fobia a la sangre
    • Aprender a hacer fotos chulas con mi cámara
    • Objetivos personales de mi puesto de trabajo
    • Incrementar todavía más mi experiencia en bases de datos MongoDB
    • Hablar en inglés con M cuando estemos en casa
  2. Aficiones: aquí se incluyen todas aquellas cosas que disfruto haciendo. Mis aficiones son:
    • Elaborar nuevas recetas de repostería: galletas, tartas, etc
    • Organizar 1 día de cocina internacional al mes
    • Salir con mi bicicleta por el campo
    • Preparar un viaje chulo en verano
    • Hacer excursiones para conocer la provincia
    • Crochet & tricot
  3. Premios: comprenden todas recompensas que me ofrezco por algo que he hecho bien o por el trabajo duro. Ejemplos de estas recompensas.
    • Comprarme un libro de cocina de los que me gustan
    • Salir al final del día a tomarme una cerveza con M o una amiga
    • Un desayuno especial de viernes
    • Noche de cena informal en el salón y peli
    • Salir a cenar o a comer fuera
    • Ver Master Chef!!!!
    • Comprar muebles para la casa
    • ….

¿CÓMO?

A comienzo de este año apunté en un papel mi lista de propósitos para el 2015 (esa lista que es tan popular y que en Febrero todo el mundo ha dejado de cumplir, pues esa). En esa lista incluía aquellos retos que quería conseguir a largo plazo y los hobbies que quería potenciar (afortunadamente tengo muchas aficiones pero desafortunadamente tengo poco tiempo libre 😦 ) A partir de esta lista general, mes a mes elaboro otra lista con acciones más concretas, y que  además me sirve de recordatorio para que mis propósitos de año nuevo no caigan en saco roto. Finalmente, diariamente apunto en un papelito qué es lo que quiero hacer ese día, incluyendo los pequeños retos tanto laborales como personales, momentos de disfrute y premios del día.

Yo soy una persona muy ambiciosa y al principio  apuntaba miles de cosas en cada una de las listas; quería aprovechar cada minuto de mi tiempo al máximo, lo que a veces era causa de agotamiento y frustración por no llegar a poder hacerlo todo.  Poco a poco he ido aprendiendo y acotando mejor lo que puedo llegar a hacer en un día… ¡qué el remedio no sea peor que la enfermedad!

¿POR QUÉ?

Y… ¿por qué necesito apuntarlo? Para ser CONSCIENTE y darme cuenta de todo las cosas positivas que hago:

  • Porque así no paso las horas de trabajo deseando que llegue la hora de cerrar el ordenador; tengo una mini-misión para ese día y cuando la cumplo me siento útil.
  • Porque cuando salgo a correr sufro, ¡y mucho!, pero la sensación de la ducha refrescante posterior es exquisita , ¡y la cena está todavía mucho más rica! Y cuando a los 2 días vuelvo a salir a correr y noto una mejora significativa de mi forma física y puedo correr un poquito más me siento Flex!
  • Porque me ayuda a darme cuenta de todas las cosas que me gustan hacer y que puedo hacer cada día
  • Porque me ayuda a valorar cada pequeño premio que me doy