La música que me da energía: BSO La vita è bella

La música que me da energía: BSO La vita è bella

Hoy toca entrada de música, que es VIERNESSSSS  y aunque sea día 13 hay que celebrarlo.  Se trata de la BSO de mi película favorita: La vita è bella, de Roberto Benigni (música del compositor Nicola Piovani) . ¡¡¡¡PRECIOSÍSIMA!!!!

¡¡¡¡Buenos días, princesa!!!! 

Track 7: BSO La vita è bella (Nicola Piovani)

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Quiero

Quiero

El post anterior era muy negativo, pero no quiero que la tristeza invada mi corazón. Tengo a mi lado a la persona más maravillosa del mundo mundial, y eso es suficiente para llenarme de felicidad. Ayer fue nuestro 2º aniversario, y por eso quiero recordar estos textos tan bonitos de Jorge Bucay, que fueron las lecturas de nuestra boda:

Quiero (Jorge Bucay)

Quiero que me oigas sin juzgarme.

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas sin mentiras.

Quiero que te acerques sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas… que hoy puedes contar conmigo…

Sin condiciones.

Quiero aprender (Jorge Bucay) 

Quiero aprender a oírte sin juzgarte,  y que me enseñes a opinar sin darte consejos.

Quiero aprender a confiar en mí sin exigirme, y enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí.

Quiero aprender a cuidarte sin anularte, y que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti.

Quiero que aprendas a animarme sin empujarme, y enseñarte a abrazarme sin asfixiarme.

Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti y que me enseñes cómo protegerte sin mentiras.

Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte.

Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas.

Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tu de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiciones.

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

Este post se lo dedico a mi marido, mi compañero, mi amigo, mi amante, mi confidente, mi cómplice. ¡TE QUIERO!

El jueves mi ginecóloga me programó mi 2ª FIV cuyo ciclo comienza este viernes día 23 de Octubre. Desde entonces he estado muy nerviosa e inquieta por la nueva oportunidad que se nos presenta. Durante el fin de semana, M supo escucharme, comprenderme y consolarme mejor que nunca. Y viví un momento especialmente mágico cuando bailamos juntos para sacudir todas nuestras preocupaciones …..

SHAKE IT OFF!!!

Track 6: Shake it off (Taylor Swift)

La música que me da energía: Viernes (Manolo García)

La música que me da energía: Viernes (Manolo García)

Una de las cosas que más energía me inyecta es el ir conduciendo sola en mi coche y que de repente suene una de esas canciones que me ponen los pelos de punta, me hacen subir el volumen del aparato y empezar a desgañitarme. Iré  listando esas canciones en este blog poco a poco: “mi lista de reproducción energizante”

Track 1: Viernes (Manolo García)

¡Hoy es viernes! ¿a quién no le gustan los viernes? Sin duda el mejor día de la semana. ¡A disfrutarlo a tope!

Esta canción me la ponía siempre los viernes en la residencia de estudiantes de la Universidad.

El mercader y el labrador (Parte I)

El mercader y el labrador (Parte I)

Érase una vez un mercader rico que vivía en una pequeña aldea. Se le daban bien los negocios y la suerte siempre había estado de su parte; por lo que disponía de una gran fortuna. Vivía con su mujer en una casa grande y señorial, con todo tipo de lujos y comodidades. Nunca les faltaba de nada de lo que pudiesen necesitar.

La pareja disponía de varios cocineros que, varias veces al día, les preparaban deliciosos y cotizados manjares (ricas verduras de temporada, grandes venados asados,  capones rellenos, dulces postres a base de los mejores frutos del bosque, etc); y que regaban con los mejores vinos del lugar.

En esa misma aldea vivía un desafortunado labrador con su esposa. Siempre se habían ganado su jornal vendiendo el grano en el mercado del poblado, sin embargo, en los últimos años, el suelo se había vuelto cada vez menos fértil, y,  poco a poco, cada día les era más difícil tener algo que vender para comprar una mísera hogaza de pan.

El labrador y su esposa se esforzaban porque las desdicha no acabase con su ilusión y felicidad.  Cada día salían de casa a buscar nuevas formas que les permitiesen conseguir que las tierras que habían heredado de sus padres volviesen a ser ricas y fértiles. En su camino circundaban las propiedades del afortunado mercader, y a través de las ventanas podían ver los festines que diariamente se daba el matrimonio.

En ocasiones el mercader se mostraba disgustado e irritado; si la comida no era de su gusto, si estaba demasiado fría o caliente, si el convite había comenzado con retraso, cuando sus muelas estaban doloridas, o si, simplemente, no tenían apetito. Pero los banquetes siempre tenían una característica y es que eran exquisitos y abundantes, muy abundantes. Y, cada día, una buena parte de los manjares allí servidos era desperdiciaba sin ninguna pena.

A veces, el mercader se asomaba a la ventana y daba consuelo al labrador y su esposa:

No desesperéis, muy pronto conseguiréis recuperar la fertilidad de vuestras tierras y tendréis un medio con el que comprar vuestro sustento. Poder disfrutar de estos manjares es lo mejor que me nos ha ocurrido nunca a mi esposa y a mí. Sin embargo, comer tanto es realmente agotador y con la barriga llena nos es difícil dormir, ¡y muchos días ni siquiera tenemos apetito!. Si hubiesemos sabido que iba a ser así, seguramente hubiésemos prescindido de algún que otro cocinero.

NOTA 1: Dedicado a todas las mamás y papás fértiles, ¡sed conscientes de lo afortunados que sois por cada uno de los días que podéis disfrutar de vuestros hijos!

NOTA 2:  Con este pequeño “cuento” me gustaría expresar con una parábola cómo nos sentimos los buscadores infértiles (en especial las mujeres, que para estas cosas somos más sensiblonas). No pretendo menospreciar a nadie, simplemente es para ejemplificar algo que mucha gente no puede llegar a comprender porque no se ha topado nunca con esta dificultad.

CONTINUARÁ….

TIC-TAC TIC-TAC TIC-TAC

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Fue allá por el 2008, tras una dolorosa ruptura sentimental, durante una tarde de invierno (probablemente, no recuerdo con precisión la época exacta) en la que mi hermana me empujó a salir de casa en un intento por levantar mi ánimo. Nos fuimos a un bar; recuerdo el local y la situación aproximada de la mesa, eso sí.  Durante la velada, ella (2 años menos que yo) me reveló su plan infalible de felicidad:

Nosotros ya lo tenemos hablado. Ahora nos vamos a vivir juntos y en dos años nos casamos. Enseguida tendremos un hijo y a los dos años otro, luego la ligadura de trompas, y a VIVIR!!!

Y allí estaba yo, rozando la treintena, sin siquiera saber qué es lo que iba a hacer durante los próximos 7 días. ¡Horror! ¡No tenía un plan infalible! ¡no podría ser feliz!

Fue en ese momento que adquirí un reloj, lo puse con la cuenta atrás y lo guardé en mi mochila a buen recaudo. ¡No tenía tiempo que perder! Si el contador llegaba a 0 y no tenía un marido, una hipoteca y 2 ó 3 hijos, no iba a poder alcanzar la felicidad nunca jamás. Porque no se trataba de un reloj cualquiera, no, se trataba de un reloj  nada más y nada menos que BI-O-LÓ-GI-CO.

Desde entonces revisaba diariamente que mi reloj siguiese allí en un bolsillo de mi mochila. Era indispensable que me recordase que necesitaba ese plan infalible YA, que cada hora me dijese cuanto tiempo restaba hasta que tuviese que abandonar la idea de poder ser feliz algún día. Un reloj muy preciso, oiga,  y con la pila bien cargadita. Y además, con una funcionalidad premium: cada día que pasaba me daba un nuevo aporte de angustia, ansiedad, desesperación y tristeza.

Cuando alguien nos nombra las palabras reloj biológico una tiende a acordarse de su vecina cotilla que dice algo de un arroz que se pasa. De niños, nos enseñaron que el hombre NACE-CRECE-SE REPRODUCE-MUERE. Según esa teoría, lo único que el ser humano tiene que hacer conscientemente es reproducirse, ¿no?. ¡ah! Debe ser por eso que cuando alguien nos habla del reloj biológico se refiere al arroz, es lo único en lo que uno puede despistarse. Pero, ¿es eso cierto?, ¿es ese el único tren que uno puede perder?

Existen muchas aspectos de la vida en los que la edad es un factor realmente importante. Conforme pasan los años,  la capacidades de nuestro cuerpo y nuestra mente se van viendo mermadas, y, consecuentemente, van aparececiendo limitaciones para realizar algunos de los cosas que nos resultaron sencillas y placenteras cuando éramos más jóvenes. Son varios, por tanto,  los relojes biológicos que entran a formar parte en el juego, y nosotros los que hemos de decidir cuándo queremos ó podemos ponerlos en marcha, a sabiendas que a veces no todos pueden funcionar a un mismo tiempo.

Y yo, ¿qué relojes tengo en marcha? ¿alguno ya paró? ¿cuales pueden seguir funcionando? ¿qué reloj está esperando a que yo lo ponga a contar hacia adelante?

Veamos:

  • 3-25 años, reloj biológico del ESTUDIO y la FORMACIÓN
  • 0-? años, reloj biológico de la JUVENTUD y la BELLEZA
  • 23-? años, reloj biológico de la SALUD y el DEPORTE
  • 22-? años, reloj biológico de la CARRERA PROFESIONAL
  • 25-? años, reloj biológico de los VIAJES
  • 23-? años, reloj biológico de la PAREJA y la SEXUALIDAD
  • ? años, reloj biológico de la MATERNIDAD

Oye,  no está tan mal, ¿no? 1 parece que ya paró, otros 5 siguen allí en marcha y sólo 1 no ha llegado a arrancar. ¿qué hubiese ocurrido si el reloj biológico de la maternidad hubiese empezado a contar algunos años atrás?  Probablemente hubiese tenido que pausar algunos de mis otros relojes, ¿no?, y quién sabe si con esperanzas de que volviesen a funcionar de nuevo otra vez con idéntico ritmo y energía.

NO ES DEMASIADO TARDE NI DEMASIADO PRONTO, ES MI MOMENTO