Cómo desengancharse de pensamientos tóxicos

Cómo desengancharse de pensamientos tóxicos

Hace un par de semanas me dieron las noticias bomba que comenté en este post.
Una noticia bomba desencadena 1 noche de insomnio + 1 día de lloros a moco tendido sintiéndome la persona más desafortunada del universo + 3-4 días de pensamientos auto-destructores durante el 95% del tiempo en el que estoy despierta. En resumen, estoy 1 semana entera totalmente pl-off. A partir de esa primera semana ya soy capaz de sobrevivir más o menos a base de sesiones semanales con mi psicóloga y multitud de charlas llenas de compasión y cariño con mi mamá y mi marido.
Pensaréis que una semana se pasa en un plis-plas y que es asumible, ¡todo el mundo tiene una mala semana!. El problema viene cuando las noticias bomba van llegando mes a mes y te van arrastrando poco a poco a un estado depresivo continuo. Entonces la situación pasa a ser insostenible.
Las noticias a las que hago referencia ocurrieron ambas en jueves; no es el día óptimo para pasar un mal trago de este tipo (siempre mucho mejor en viernes), pero siempre agradezco que este tipo de cosas no sucedan en lunes. El jueves me comí la noche de insomnio, aguanté el viernes de trabajo pañuelo en mano con el cansancio de toda la semana y de no haber podido conciliar el sueño la noche anterior, pero luego vino el fin de semana sin tener la necesidad de rendir para poder recuperarme del batacazo. Sólo invertí 1 día de trabajo en el proceso de levantamiento. La misma noticia en lunes hubiese significado haber estado toda la semana intentando trabajar pero consiguiendo únicamente estar en el trabajo.
En las semanas de duelo las actividades cotidianas (trabajar, ver la tele, leer un libro, cocinar, hacer deporte, etc) no consiguen ayudarme a alejar los pensamientos tóxicos de mi mente. Son actividades que no requieren una gran concentración y por lo tanto no me ayudan a desengancharme de los pensamientos que producen esos sentimientos irracionales tan dolorosos. Es por eso que he tenido que buscar una técnica para intentar encontrarme mejor en estas situaciones.
La técnica se basa en buscar pequeños ejercicios mentales que requieren toda mi atención y realizarlos a partir del momento en que detecto ese pensamiento hasta que consigo que desaparezca, pudiendo incluso simular una señal de alarma para yo ser consciente cada vez que esto ocurre (por ejemplo, un pizco en el brazo).
Algunos ejercicios mentales que practico son:
  • Operaciones matemáticas sencillas, ejercicio que puedes hacer sólo (elegir una operación y aplicarla siempre a un número, por ejemplo, restar de 7 en 7 comenzando en 1000) o  en pareja (pedirla a tu pareja que te diga una operación y tú la calculas mentalmente). Este ejercicio es la que más me gusta y me gusta practicarlo en pareja, porque así sientes que él también me ayuda a salir del bache.
  • Palabras encadenadas, consistente en encadenar palabras comenzando con la última sílaba de la anterior, por ejemplo, mantequilla-llamativo-volador-dormilon-lonja-jamon-montaña-…. También puedes jugar sólo o con pareja. Además, puedes añadir reglas como por ejemplo, decir sólo nombres de animales, o de personas.
  • Buscar objetos de un mismo color de una habitación y describir cómo son esos objetos.
Es importante buscar cosas sencillas que no te atasquen en algo o se vuelvan aburridas, porque corres el riesgo de perder el control de tu pensamiento. En caso de bloqueo siempre es mejor volver a empezar o pasar al siguiente antes que encasquillarse en algo.
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Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Este verano estuve leyendo y trabajando durante un par de semanas un libro que propone usar la terapia cognitiva para tratar muchos de los trastornos psicológicos que acechan al ser humano. Se trata del libro Bienestar, autoestima y felicidad , de Raimon Gaja.

Hubo un capítulo de dicho libro que trataba acerca de los pensamientos perturbadores que nos generan emociones irracionales y de cómo, racionalizando dichos pensamientos, nosotros podemos controlar cómo nos sentimos. En el libro se listaban varios tipos de pensamientos perturbadores, de los cuales prácticamente todos han atormentado mi mente más de una vez; sin embargo, hubo uno que sentí que definía perfectamente lo que se rumia continuamente dentro de mi cabeza.

Antes de leer este libro solía decir que me sentía como el perro de Paulov: que me anticipaba a lo que va a suceder porque en todas las anteriores ocasiones en las que me había sometido a algún tratamiento de fertilidad siempre había sucedido lo mismo. Pero hoy ya sé categorizar ese pensamiento: generalización excesiva.

Analizaré los hechos que me provocan el pensamiento irracional:

  • Situación activadora: 1 aborto + ciclos de relaciones programadas fallidos + 2 IA fallidas + 1 FIV fallida donde se obtienen únicamente 2 embriones viables de los cuales ninguno me deja embarazada.
  • Generalización excesiva: Va a ser siempre así. Mis óvulos son de mala calidad porque soy demasiado mayor y no he cuidado demasiado bien mi alimentación en los últimos años. Ahora ya no hay remedio y van a ser siempre así de malos. No vamos a conseguir embriones buenos que den lugar a un embarazo nunca. Todas las FIV van a fallar y tendremos que buscar métodos alternativos para ser padres.

Este pensamiento es realmente muy difícil de hacer que no se descontrole, porque está siendo un proceso muy largo y realmente es verdad que han sido muchos intentos fallidos, sin embargo, hay que intentar analizar canalizarlo:

  • Inferencias: Únicamente me he sometido a una FIV.  Ha fallado porque había un 50% de probabilidades de que eso ocurriera, pero igualmente podría haber salido bien. En estos casos los médicos trabajan un poco a ciegas y los resultados sirven de diagnóstico. Nadie me ha dicho que esto vaya a repetirse siempre en el futuro. He de confiar en los médicos y su profesionalidad, y en que estos nuevos datos que nos ha dado el primer intento servirán para corregir el protocolo a seguir en futuros intentos e ir saltando obstáculos hasta llegar a nuestro objetivo. Probablemente la próxima vez sea más fácil conseguir nuestra meta porque ya hay más datos para mejorar los procesos.