¡¡¡Beta positiva!!!

¡¡¡Beta positiva!!!

Síiiiiii……..908 días después de iniciar nuestra búsqueda por fin puedo gritar que ¡estoy embarazada!…… ¡¡¡¡¡por finnnnnnnnnn!!!!!

Todo el esfuerzo ha merecido a pena. Y como todo aquello que cuesta millones de lágrimas, conseguirlo nos ha hecho alcanzar el éxtasis extremo.

Hemos luchado muchísimo y nos hemos merecido esta victoria. ¡¡¡¡Somos unos campeones!!!!

Hay que ser cautelosos y esperar a pasar la frontera de los 3 meses antes de confirmar que todo este sueño es una realidad, pero vamos a intentar saborear esta dulce etapa que tanto hemos deseado.

 

 

 

 

 

 

Afrontar la betaespera con ilusión

Afrontar la betaespera con ilusión

Estoy en puertas de la betaespera de mi 3ª FIV y quiero que esta vez todo sea distinto: me he propuesto afrontarla con ilusión.

Me considero una persona pesimista y suelo pensar que es imposible que yo vaya a ser tan afortunada de poder quedarme embarazada incluso después de 2 años y medio intentándolo. Por lo tanto, una vez tras otra, anticipo el fracaso y lo asumo de tal forma que mi cabeza empieza a pensar en el plan alternativo mucho antes de saber ningún resultado. Pienso que la suerte ha sido creada sólo para los demás, y me es muy difícil cambiar el cristal de mis gafas.

Hace poco asistí una charla de una psicóloga especialista en tratar a pacientes de Reproducción Asistida, quien nos explicó que anticipar un resultado negativo de un proceso no resuelto es la forma que tenemos nosotras de tomar las riendas de una situación llena de incertidumbres.

La mayoría de las mujeres sentimos la necesidad de controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas. La Reproducción Asistida ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía hay factores que la ciencia no es capaz de controlar. Esa falta de control nos crea mucho desconcierto y proyectamos esa necesidad de tenerlo todo bajo control en una postura pesimista. Pase lo que pase, pensar con pesimismo es lo mejor. Si el resultado es positivo, el estado de euforia hará que me sea indiferente haberme equivocado en mi predicción, y si es negativo, podré decir: “Ya lo sabía” y no quedaré  ante los demás como una tonta ilusa.

Muchas veces creemos que evitar ilusionarse hará que la caída nos duela menos. Aquí aparece de nuevo una forma de tomar el control de una situación incierta, intentando reprimir nuestras emociones. Pero esto no es así, un negativo nos va a causar dolor, llegue como llegue y cuando llegue. Así que esa forma de actuar sólo lleva al sufrimiento.  Entonces…¿por qué no afrontar la espera con ilusión y esperanza?

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Intentaré hacer mi espera más dulce…

…preparando un cómodo y cálido lecho donde acogeré a mis pequeños embriones

…sintiendo 2 nuevas vidas dentro de mí

…dándoles sus primeros paseos dentro de mi tripita

…haciéndoles escuchar música por primera vez

…tejiendo con cariño unos pequeños patucos para ellos

…hablándoles de lo buena persona que es su papá

…proyectando en mi mente imágenes de mis bebés en brazos, de cómo serán y qué quiero enseñarles, sonriendo ante sus carcajadas de felicidad

 

 

Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulos previos: el origen, la depresiónlas consecuencias, corazón partíola soledad.

A finales de 2009 conocí al que hoy es mi marido. Nos presentó una amiga que teníamos en común en una juerga navideña de un bar, y, aunque él nunca quiera reconocer que fue así, fui yo quien tomó la iniciativa y apostó porque ese fuese el comienzo de una bonita historia de amor.

Yo estaba muy escéptica, me costaba expresar lo que deseaba hacer en cada momento por miedo a que él me dijese que no estaba dispuesto a hacerlo conmigo e interpretaba algunos comportamientos suyos como falta de interés por mí sin que hubiese un hecho que lo justificase. Pero pronto la vida me demostró la irracionalidad de mis temores.  Aquel chico tímido disfrutaba compartiendo su tiempo conmigo, era feliz con mi familia y amigos al igual que yo lo era con los suyos, buscaba actividades que nos gustase hacer a los dos y moría de ganas por venir a verme los fines de semana. Y lo que más le importaba no era lo que hiciésemos, sino que lo hiciésemos juntos. Fue maravilloso el descubrir una nueva forma de vivir una relación de pareja.

A los 3 años desde el comienzo de nuestra relación, él me pidió formar una familia y decidimos empezar por el matrimonio. Un poquito antes de cumplir 4 añitos juntos, nos casamos, y ese mismo día comenzó nuestra búsqueda.

Lo que viene después ya lo he ido contando en algunos posts: muchas citas con ginecólogos, muchísimos análisis y pruebas, ácido fólico, sobres de complementos vitamínicos, citrato de clomifeno, pinchazos, coitos programados, aborto, IAs, FIV, betaesperas, tests de embarazo negativos, llantos, desesperación, desilusión, preocupación, citas con psicólogos, reuniones con grupos de apoyo, etc. Una etapa realmente dura.

Y ya van 22 largos meses …..

Este es el último capítulo de la serie Baches emocionales. En 6 capítulos he querido resumir aquellos episodios de mi vida que han hecho que guardase cosas inútiles en mi mochila; etapas duras en las que he ido acumulando conflictos que quedaron sin resolver. Probablemente lleguen nuevos capítulos a la serie, puesto que nadie es dueño de su destino, pero lo que sí que quiero es aprender a vivirlos conscientemente, con naturalidad y minimizando sus consecuencias devastadoras.

A la 10ª no va la vencida

A la 10ª no va la vencida

Y el resultado de mi beta de mi 1ª FIV fue: NEGATIVO.

Me volvieron a arrancar la costra y mi herida volvió a sangrar, más que nunca…..

Estoy triste, preocupada, desesperanzada, desanimada, angustiada, ansiosa.

Ayer lloré, lloré mucho. Y a diferencia de otras veces no encontré consuelo después de mi llanto. Porque hasta ahora estaba segura de que iba a ser madre, que todo esto era una broma que me estaba gastando el destino o que ese Dios en el que algunos creen me quería hacer la vida un poco más dura por negarle. Estaba segura de que pronto se apiadaría, dejaría de jugar conmigo y la vida me regalaría a mi deseado bebé.

Pero ayer, día 3 de Agosto de 2015, me dí cuenta de que mi tan anhelado deseo quizás no llegue nunca jamás.

Y ahora he de construir una nueva costra que vuelva a proteger a mi herida sangrante, lo más grande y robusta que pueda, para que nada ni nadie  la pueda volver a arrancar.

La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

Cuando comenzamos a buscar bebé, teníamos muchísima ilusión y motivación pensando en que el día menos pensado, en uno de esos románticos revolcones, engendraríamos a nuestro bonito churumbel. Estábamos recién casados y fantaseábamos acerca de cómo estaríamos en el plazo de un año: ¿ya habría nacido nuestro bebé o todavía estaríamos con la barrigota?

Yo acababa de dejar de usar el anillo vaginal; me lo había recetado el ginecólogo unos años antes al diagnosticarme Ovarios Poliquísticos ó Polifoliculares (les han llamado de todo ya), lo que ayudaría a regular mis reglas. Como no sabía qué sorpresa me tenía preparada mi aparato reproductor una vez que le dejase a su libre albedrío, por lo pronto mi cabeza optó por ofrecer una actitud optimista. Y con ese positivismo, empezamos a jugar a nuestra lotería particular comprando boletos con frecuencia 🙂

Pronto me di cuenta que allí algo no iba bien, las reglas tardaban muchísimo en venir. Visité a mi ginecóloga, quien me indicó que mis ciclos parecían ser anovulatorios. Y empecé a preocuparme por todas las cosas que podían estar mal en relación a mis ovarios.

Poco a poco el sexo dejó de interesarme tanto, porque yo lo veía como el medio para llegar a mi fin, y si ya no había posibilidad de fin, ¿para qué me servía el medio? Además, las jornadas laborales de más de 10 horas no nos ayudaban; siendo el cansancio la excusa perfecta para espaciar nuestros encuentros de pasión y desenfreno.

Y finalmente, en el momento en el que nos pusimos en manos de un especialista para que asistiese nuestra reproducción,  el sexo pasó prácticamente a un segundo plano. Resultaba paradójico que lo que en principio era la herramienta que conducía a nuestro objetivo, de golpe y porrazo se convirtiese en la gran olvidada.

Primero llegó a nuestras vidas el citrato de clomifeno con sus coitos programados, que cada mes incluían una semana fantástica para deshojar la margarita (hoy sí, mañana no, etc). La semana anterior nos la tomábamos de “vacaciones” para luego poder cogerlo con más ganas; y la de después, una vez deshojado el último pétalo de la margarita y con los deberes ya hechos, volvíamos a descansar aliviados de tanta presión.

Con nuestro primer embarazo llegaron las pérdidas y sus consiguientes recomendaciones médicas de evitar los encuentros sexuales. Y después, a raíz del aborto, surgieron los miedos a que el sexo pudiese dificultar el buen desarrollo de un embrión en caso de un nuevo embarazo. Así que, de ese momento en adelante, trataríamos de abstenernos una vez pasada nuestra semana fértil.

Y seguímos deshojando margaritas………

……….hasta que la cosa se tornó más seria y menos romántica ¡Ibamos a intentar que yo me quedase embarazada sin ni siquiera tocarnos! ¡Magia!

En los 2 meses que siguieron con ciclos de Inseminaciones Artificiales la frecuencia de los encuentros siguió disminuyendo; sumando los días previos de abstinencia necesarios para la buena calidad seminal y los días posteriores de guarda por nuestros miedos, nos quedaba pocos días para el disfrute.

Y hoy, en plena betaespera de nuestra primera FIV, disfrutamos de una maravillosa prohibición médica de mantener cualquier encuentro sexual hasta conocer el resultado.

¿CUANDO LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA ENTRA POR LA PUERTA, EL SEXO SALE POR LA VENTANA?

¡No, me niego a pensar eso! Hay que tomar cartas en el asunto,  ¡ya! (bueno, cuando nos levanten el veto)

Seguiré hablando de este tema en otros posts (sin contar secretos de alcoba, está claro, jejeje)

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Como comenté el martes, mis betaesperas se caracterizan porque mi cabeza se llena de pensamientos exageradamente negativos que no paran de torturarme. La realidad no es tan mala como yo la veo, pero los continuos intentos fallidos a lo largo de estos 20 largos meses han hecho que yo tenga una visión del proceso negativa y unas expectativas de fracaso.

Un intento fallido en un ciclo de RA me va a afectar según el modo en el que yo piense sobre ello, así que he de intentar modificar la forma en el que pienso ese dato objetivo, tratando de buscar un equilibrio entre las valoraciones positivas (tampoco es bueno verlo todo de color de rosa) y negativas que pueda hacer de los acontecimientos.

Voy a poner en práctica una técnica que me ayude a racionalizar estos pensamientos: la discusión de pensamientos. Intentaré usar el blog a modo de block de notas en cualquier otro momento cuando un pensamiento distorsionado me desestabilice, aplicando esta técnica.

Esta técnica trata de cuestionar la veracidad de nuestros pensamientos con unos sencillos pasos:

Pensamiento: Los embriones que obtuvimos en nuestra FIV son de mala calidad. El test de embarazo será negativo. Este intento es como tirar el dinero y nuestra energía a la basura. Los embriones van a ser siempre malos. No vamos a conseguir ser padres nunca.

Paso 1. ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

90

Paso 2. Emociones negativas que me produce ese pensamiento (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (100)

Rabia (80)

Paso 3. Confrontar el pensamiento, analizando la validez, utilidad y veracidad del pensamiento.

Una semana antes de la punción yo “predije” que me iban a cancelar el ciclo porque los folículos no crecían y no era capaz de producir óvulos viables. Sin embargo, quedó demostrado que mis pensamientos eran totalmente falsos, ni mucho menos se cumplió mi predicción.

En ningún sitio se especifica que no se pueda conseguir un embarazo si los embriones no son de alta calidad y tampoco que eso signifique que en futuros tratamientos nos fuese a ocurrir lo mismo.

El médico nos dijo que no le diésemos ninguna importancia y que los embriones aunque no eran de alta calidad eran buenos. Además, el día de la punción folicular nos explicó que de todos los embriones que se obtuviesen de los 12 óvulos no todos evolucionarían y por estadísticas a lo mejor sólo 1 podría dejarme embarazada. En ningún momento nos dijo que hubiese un problema ni que lo teníamos que cancelar porque no había ninguna probabilidad.

Yo no puedo predecir si algún día conseguiré ser madre o no, pero ya he conseguido quedarme embarazada 1 vez de forma natural, así que ahora de la noche a la mañana nuestra fertilidad no se va a ir al garete.

Las probabilidades de conseguir embarazo en este ciclo siguen siendo del 50%, nadie nos ha dicho que en nuestro caso sea inferior.

Si otra persona estuviese en mi situación le diría que al final es cuestión de intentarlo y tener un poquito de paciencia, no desesperar. Cuanto más se intenta más probabilidades hay de que salga bien y  que piense que en una de esas saldrá bien. También le diría que no se compare con los demás, que haga caso a los médicos que son los únicos que pueden evaluar su caso en particular y que son lo suficientemente profesionales como para luchar porque nuestro proyecto salga adelante y explicarnos los problemas que surjan con sinceridad.

En lugar de tal y como lo pienso ahora, la situación se podría interpretar como que estoy viviendo una nueva oportunidad para alzanzar nuestro sueño.

Este pensamiento no me ayuda ya que me crea ansiedad y angustia y hace que el tiempo hasta el día del test de embarazo sea lento y doloroso. Que yo piense que salga bien o mal no va hacer que cambie el resultado.

Si finalmente ocurriese el que sea un intento fallido lo único que pasaría es que tendríamos que volver a comenzar un nuevo ciclo desde el principio y gastaríamos otro pico más. Sin embargo, ahora los médicos conocen mi cuerpo y cómo respondo al tratamiento, con lo que para la próxima pueden hacer un tratamiento a medida para mí. Además, ya tengo la experiencia, conozco todos los pasos y los sé superar todos sin problemas. Ya sabemos que tengo muchos óvulos, y que fecundan sin problemas. Sólo es cuestión de un par de meses más.

Paso 4. Y ahora, ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

50

Paso 2. Volver  a valorar las emociones negativas que me produce (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (50)

Rabia (40)

Bueno, pues parece que sí que me sirve, ¿no? ¡¡¡Leeré este post cada vez que vuelva a mi cabeza ese pensamiento dinamitadizador!!!

 

La betaespera

La betaespera

Hace 2 semanas hablaba de que había comenzado primer ciclo de FIV. Ayer fue el día de la transferencia de embriones y comenzó la larga betaespera, la tercera “oficial” desde comencé los TRAs, y mi 9ª si cuento los ciclos que hice con Omifin.

El viernes, día de la captación de ovocitos, fue un día con final feliz: habíamos obtenido un número considerable de óvulos (12) y una buena calidad espermática. El sábado las buenas noticias continuaron: 9 de los 12 habían fecundado, los otros 3 no estaban maduros, pero ¡9 era un número perfecto! Y empezó la euforia: llamamos a nuestros familiares y empezamos a fantasear sobre  equipos de baloncesto embrionarios, congelación para futuros intentos, etc; lo que realimentó nuestro positivismo y euforia. Teníamos esperanza en que esta ya sería la definitiva, aunque nos tuvieran que hacer varias transfers. Pero las cosas no podían salir tan bien, la autovía hacia nuestro destino no fue más que un espejismo; el camino pedregoso lleno de curvas y cuesta arriba seguía estando allí: ayer, justo antes de la transfer,  únicamente quedaban 2 embriones de calidad media. Y caí desde las alturas a las que habíamos subido durante el fin de semana. Volví a derrumbarme.

Hoy los 2 embrioncitos ya están dentro de mí, o quizás hayan estado y ya se hayan ido, o quizás estén pero se irán en unos días, o en el mejor de los casos, permanecerán para siempre, pero eso no lo sabremos hasta el 3 de Agosto, día en que tengo programado el test de embarazo en sangre.  No sé lo que pasará, pero sí sé que me encuentro desperanzada, como lo he estado en las otras 2 betaesperas “oficiales”. Soy pesimista (más aún, catastrofista) por naturaleza y siempre doy por supuesto que va a salir mal. Es difícil de explicar lo que me pasa, pero parece que solamente me siento contenta a la vista de las oportunidades, y una vez que esas oportunidades llegan, en lugar de sentirme esperanzada e ilusionada, me siento derrotada y deseando que llegue una nueva oportunidad, anticipando un resultado negativo de esa ocasión que acaba de llegar.

Me resulta difícil encontrar un equilibrio que no me haga sufrir.  Pero…¡no puedo prescindir de lo positivo para protegerme de las caídas! Necesito ilusionarme y sentir esperanza, pero he de conseguir que eso no me haga ser demasiado positiva ante una buena noticia, perdiendo la objetividad y creando grandes expectativas. Necesito saber frenar mi mente y voy a buscar el modo de hacerlo.

¡ODIOSA BETAESPERA!