Mi botiquín para enfermedades del alma

Mi botiquín para enfermedades del alma

Hoy tengo deberes que hacer. Ana, mi psicóloga, me recomendó que preparase un botiquín para mis enfermedades de alma, una cajita donde tener a mano todos los recursos que me ayudan a estar mejor en los momentos ploff.

 

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Cuando nos metemos en un torbellino de emociones irracionales nos es muy difícil encontrar esa rama robusta y firme que nos permita agarrarnos fuerte y evitar que nos arrastre sin control hasta cualquier sitio del que no seamos capaces de volver. Y al igual que cuando estamos enfermos nos tomamos una píldora que evita que la infección y el dolor vayan a peor, nuestra alma también necesita esas píldoras que nos alivien y nos curen, esa rama fuerte y robusta que nos ayude a que nuestro alma no sufra el vaivén de las circunstancias de una dura y cruel realidad.  Es por eso que es importante tener una buena provisión de píldoras en nuestro botiquín para las enfermedades del alma.

Este es el contenido de mi botiquín personal:

 

Inferioritis

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que mi cuerpo es defectuoso, me siento fracasada, me digo a mi misma que soy la oveja negra de la familia, creo que mi tiempo es menos valioso porque yo no tengo hijos, estoy convencida de que a mí no se me ha concedido la posibilidad de ser madre, siento que la naturaleza me está diciendo que yo no soy válida para tener un hijo, se me ha pasado el arroz, mis óvulos soy muy viejos, me veo fea, mi cuerpo de disgusta, no me gusta hacerme fotos y mucho menos verme en ellas, me gustaría no ser yo, no me apetece arreglarme ni comprarme ropa, prefiero salir en chandal, salgo de cualquier forma sin importarme mi aspecto físico, …
  • Tratamiento: 
    • Ponerme mis zapatillas, enfundarme las mallas y salir a hacer deporte para demostrarme a mi misma que estoy en forma y que mi cuerpo es sano y fuerte
    • Darme una ducha, lavar y secar mi pelo y darle caña a la plancha. Coger la brocha y darme una buena sesión de chapa y pintura.
    • Ponerme unos taconazos, un vestido bien ajustadito a la cintura o llevar ropa fresquita muy sexy 😉
    • Broncearme bajo el sol.
    • Recordarme a mí misma todas las cosas buenas que tengo y todo lo que sé hacer muy bien.
    • Listar todas las cosas buena que tiene ser una mamá de más de 35 años si algún día consigo serlo.

 

Desmotivación en el trabajo

  • Frecuencia: frecuente (3 de los 5 días que trabajo a la semana)
  • Sintomatología: se me hace cuesta arriba enfrentarme a los marrones, miro el reloj continuamente para ver cuánto queda para acabar la jornada, me pongo a buscar en Internet frecuentemente cosas que no son del trabajo, me noto muy cansada y sin ganas de hacer nada, pospongo todas las tareas que puedo para mañana, elijo las tareas más sencillas, tengo numerosos despistes, …
  • Tratamiento:
    • Elaborar cada día el plan de trabajo del día siguiente lo más detallado posible, indicando tiempos para evitar dejar espacio a la improvisación.
    • Utilizar la técnica Pomodoro para concentrarme en tareas concretas y comprometerme a terminarlas en el tiempo establecido.
    • Acudir a la oficina al menos 2 veces a la semana (evitar el teletrabajo demasiados días de la semana).
    • Planificar 1 sesión diaria de 1 hora en la que cada día de la semana haga una actividad distinta.
    • Hablar con mi jefe y pedirle una sesión de formación para aprender cosas nuevas.
    • Iniciar un nuevo proyecto o actividad complementaria al trabajo del día a día.
    • Apuntar en un papel las veces que me distraigo buscando cosas no relacionadas con el trabajo y el tiempo que invierto para ser consciente de ello.
    • Leer el correo personal únicamente al final del día.

 

Desilusión por vivir

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: no tengo ganas de salir de casa, me tiro en el sofá y enciendo la tele sin nada concreto que ver, me pongo a mirar foros de infertilidad continuamente, acabo de trabajar y no me apetece hacer ninguna de las cosas que me había programado para esa tarde, tengo ganas de que pasen las horas, los días, los meses, pienso en si debería empezar a tomar antidepresivos, nunca encuentro el momento de tener sexo, …
  • Tratamiento: 
    • Hojear mis revistas y mis libros de cocina y pensar en nuevas recetas para elaborar en los próximos días
    • Recordar esa Wish List y esos dineritos que reservo cada mes para darme un pequeño caprichito de vez en cuando
    • Pensar en el próximo viaje que quiero hacer e imaginarme cuándo será, cómo y dónde.
    • Pensar en la decoración de la casa, ¿qué es lo próximo que nos gustaría hacer en nuestro hogar?
    • Leer manuales de fotografía, coger mi cámara y practicar.
    • Cambiar la forma de hacer las cosas ese día: ir a un nuevo supermercado a comprar, salir a cenar a un restaurante diferente, preparar un bocadillo y comer en un merendero, cambiar el sitio desde donde teletrabajar, salir al cine entre semana, etc

 

Desesperanza

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que nunca voy a conseguir ser madre
  • Tratamiento:
    • Recordar a todas las luchadoras de la #infertilpandy que demuestran cada día que …. ¡¡¡Sí se puede!!!!

 

Tristeza

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces a la semana y a diario tras tratamiento fallido)
  • Sintomatología:  subo a la habitación, cierro la puerta, me tumbo en la cama con un pañuelo y me pongo a llorar.
  • Tratamiento:
    • Venga…..¡¡¡esa música que me da energía!!!
    • Salir a una terracita a tomar una cerveza con unos frutos secos
    • Una escapada al aire libre: excursión por el Pirineo, salir a conocer un pueblo pintoresco y fotografiar, una caminata con el campo o una vueltecita con mi bicicleta
    • Quedar a tomar un café con alguien de mi círculo de confianza
    • Ver una peli

 

Preocupación y pensamientos rumiativos

  • Frecuencia: muy frecuente (100% del tiempo que mi mente no está ocupada o durmiendo)
  • Sintomatología: Mientras estoy haciendo actividades que no mantienen mi mente ocupada (planchar, ducharme, hacer la cama, ir a la compra, etc) …¿y si no he tomado la decisión correcta? ¿y si hice lo que no debía? ¿y si no me estuve lo suficientemente quieta? ¿y si no respondo bien a la estimulación? ¿y si mi endometrio no está preparado? ¿y si mis embriones no tienen la calidad suficiente? ¿y si nunca puedo ser madre?
  • Tratamiento:

 

Miedo

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces por semana)
  • Sintomatología: me da miedo que el resultado de una prueba, de una beta o de una ecografía no sea lo que me gustaría, me asusta que un tratamiento vuelva a fallar, me aterra salir a la plaza un día de mercado y encontrarme con miles de bebés y embarazadas, no veo cómo enfrentarme a una visita al hospital del nacimiento de un nuevo bebé.
  • Tratamiento:
    • Abrazarme a M y cogerle fuerte de la mano para saber que no estoy sola en esto.

 

Ansiedad

  • Frecuencia: ocasional (1 ó 2 veces al mes)
  • Sintomatología: [¡¡¡AVISO, SOY MUY CATASTROFISTA!!!]siento que algo muy grave me está pasando, que ese pinchazo en el pecho es un síntoma de que tengo un cáncer, que mi tiroides va a ir a peor y llegará un punto en que no tendrá remedio, creo que me voy a morir muy joven, que alguno de los 2 se quedará en el paro, o incluso los 2, que nos quedaremos sin dinero para tratamientos, e incluso no podremos pagar nuestras facturas, etc, etc, etc
  • Tratamiento:

 

 

 

 

 

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Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Un pensamiento perturbador: todas las FIVs que hagamos van a ser fallidas

Este verano estuve leyendo y trabajando durante un par de semanas un libro que propone usar la terapia cognitiva para tratar muchos de los trastornos psicológicos que acechan al ser humano. Se trata del libro Bienestar, autoestima y felicidad , de Raimon Gaja.

Hubo un capítulo de dicho libro que trataba acerca de los pensamientos perturbadores que nos generan emociones irracionales y de cómo, racionalizando dichos pensamientos, nosotros podemos controlar cómo nos sentimos. En el libro se listaban varios tipos de pensamientos perturbadores, de los cuales prácticamente todos han atormentado mi mente más de una vez; sin embargo, hubo uno que sentí que definía perfectamente lo que se rumia continuamente dentro de mi cabeza.

Antes de leer este libro solía decir que me sentía como el perro de Paulov: que me anticipaba a lo que va a suceder porque en todas las anteriores ocasiones en las que me había sometido a algún tratamiento de fertilidad siempre había sucedido lo mismo. Pero hoy ya sé categorizar ese pensamiento: generalización excesiva.

Analizaré los hechos que me provocan el pensamiento irracional:

  • Situación activadora: 1 aborto + ciclos de relaciones programadas fallidos + 2 IA fallidas + 1 FIV fallida donde se obtienen únicamente 2 embriones viables de los cuales ninguno me deja embarazada.
  • Generalización excesiva: Va a ser siempre así. Mis óvulos son de mala calidad porque soy demasiado mayor y no he cuidado demasiado bien mi alimentación en los últimos años. Ahora ya no hay remedio y van a ser siempre así de malos. No vamos a conseguir embriones buenos que den lugar a un embarazo nunca. Todas las FIV van a fallar y tendremos que buscar métodos alternativos para ser padres.

Este pensamiento es realmente muy difícil de hacer que no se descontrole, porque está siendo un proceso muy largo y realmente es verdad que han sido muchos intentos fallidos, sin embargo, hay que intentar analizar canalizarlo:

  • Inferencias: Únicamente me he sometido a una FIV.  Ha fallado porque había un 50% de probabilidades de que eso ocurriera, pero igualmente podría haber salido bien. En estos casos los médicos trabajan un poco a ciegas y los resultados sirven de diagnóstico. Nadie me ha dicho que esto vaya a repetirse siempre en el futuro. He de confiar en los médicos y su profesionalidad, y en que estos nuevos datos que nos ha dado el primer intento servirán para corregir el protocolo a seguir en futuros intentos e ir saltando obstáculos hasta llegar a nuestro objetivo. Probablemente la próxima vez sea más fácil conseguir nuestra meta porque ya hay más datos para mejorar los procesos.
Vuelta de vacaciones

Vuelta de vacaciones

Hacía ya unos días que no escribía en el blog. Estuve unos días de vacaciones en la Costa Brava y al volver sucedió algo que hizo que necesitase unos días para meditar si iba a continuar con este proyecto o no. Tenía dudas de si poner demasiado foco en mis pensamientos y emociones  era perjudicial para mí, y si sería mejor tratar de ocupar todo mi tiempo evitando todo pensamiento que pudiese provocar emociones “peligrosas”.

Finalmente ayer hablé con mi psicóloga y me recomendó que siguiese escribiendo en el blog. Tratar de mantener en la trastienda mis conflictos es peligroso . Es imposible que el 100% de mi tiempo consiga inmovilizar las alas de mi mente. Si no racionalizo mis pensamientos y emociones soy vulnerable a sufrir nuevos episodios de ansiedad, depresión y desesperanza. Las emociones negativas son igualmente necesarias, siempre y cuando sean racionales. Necesito tener mis periodos de duelo: llorar, enfadarme y gritar de rabia, y también tengo que aprender a cortarlos cuando dichos periodos se prolongan demasiado. Las emociones negativas no hay que reprimirlas, sino sentirlas con naturalidad, siempre tratando que no se vuelvan irracionales y bloqueantes.

Me gustaría poder sentir preocupación  sin que se transforme en ansiedad.

Me gustaría poder sentir  tristeza pero nunca depresión.

Me gustaría poder sentir dolor sin que se convierta en desesperanza.

Me gustaría que la alegría impere en mi día a día, dejando también un pequeño espacio para la tristeza, la preocupación y el dolor.

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Como comenté el martes, mis betaesperas se caracterizan porque mi cabeza se llena de pensamientos exageradamente negativos que no paran de torturarme. La realidad no es tan mala como yo la veo, pero los continuos intentos fallidos a lo largo de estos 20 largos meses han hecho que yo tenga una visión del proceso negativa y unas expectativas de fracaso.

Un intento fallido en un ciclo de RA me va a afectar según el modo en el que yo piense sobre ello, así que he de intentar modificar la forma en el que pienso ese dato objetivo, tratando de buscar un equilibrio entre las valoraciones positivas (tampoco es bueno verlo todo de color de rosa) y negativas que pueda hacer de los acontecimientos.

Voy a poner en práctica una técnica que me ayude a racionalizar estos pensamientos: la discusión de pensamientos. Intentaré usar el blog a modo de block de notas en cualquier otro momento cuando un pensamiento distorsionado me desestabilice, aplicando esta técnica.

Esta técnica trata de cuestionar la veracidad de nuestros pensamientos con unos sencillos pasos:

Pensamiento: Los embriones que obtuvimos en nuestra FIV son de mala calidad. El test de embarazo será negativo. Este intento es como tirar el dinero y nuestra energía a la basura. Los embriones van a ser siempre malos. No vamos a conseguir ser padres nunca.

Paso 1. ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

90

Paso 2. Emociones negativas que me produce ese pensamiento (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (100)

Rabia (80)

Paso 3. Confrontar el pensamiento, analizando la validez, utilidad y veracidad del pensamiento.

Una semana antes de la punción yo “predije” que me iban a cancelar el ciclo porque los folículos no crecían y no era capaz de producir óvulos viables. Sin embargo, quedó demostrado que mis pensamientos eran totalmente falsos, ni mucho menos se cumplió mi predicción.

En ningún sitio se especifica que no se pueda conseguir un embarazo si los embriones no son de alta calidad y tampoco que eso signifique que en futuros tratamientos nos fuese a ocurrir lo mismo.

El médico nos dijo que no le diésemos ninguna importancia y que los embriones aunque no eran de alta calidad eran buenos. Además, el día de la punción folicular nos explicó que de todos los embriones que se obtuviesen de los 12 óvulos no todos evolucionarían y por estadísticas a lo mejor sólo 1 podría dejarme embarazada. En ningún momento nos dijo que hubiese un problema ni que lo teníamos que cancelar porque no había ninguna probabilidad.

Yo no puedo predecir si algún día conseguiré ser madre o no, pero ya he conseguido quedarme embarazada 1 vez de forma natural, así que ahora de la noche a la mañana nuestra fertilidad no se va a ir al garete.

Las probabilidades de conseguir embarazo en este ciclo siguen siendo del 50%, nadie nos ha dicho que en nuestro caso sea inferior.

Si otra persona estuviese en mi situación le diría que al final es cuestión de intentarlo y tener un poquito de paciencia, no desesperar. Cuanto más se intenta más probabilidades hay de que salga bien y  que piense que en una de esas saldrá bien. También le diría que no se compare con los demás, que haga caso a los médicos que son los únicos que pueden evaluar su caso en particular y que son lo suficientemente profesionales como para luchar porque nuestro proyecto salga adelante y explicarnos los problemas que surjan con sinceridad.

En lugar de tal y como lo pienso ahora, la situación se podría interpretar como que estoy viviendo una nueva oportunidad para alzanzar nuestro sueño.

Este pensamiento no me ayuda ya que me crea ansiedad y angustia y hace que el tiempo hasta el día del test de embarazo sea lento y doloroso. Que yo piense que salga bien o mal no va hacer que cambie el resultado.

Si finalmente ocurriese el que sea un intento fallido lo único que pasaría es que tendríamos que volver a comenzar un nuevo ciclo desde el principio y gastaríamos otro pico más. Sin embargo, ahora los médicos conocen mi cuerpo y cómo respondo al tratamiento, con lo que para la próxima pueden hacer un tratamiento a medida para mí. Además, ya tengo la experiencia, conozco todos los pasos y los sé superar todos sin problemas. Ya sabemos que tengo muchos óvulos, y que fecundan sin problemas. Sólo es cuestión de un par de meses más.

Paso 4. Y ahora, ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

50

Paso 2. Volver  a valorar las emociones negativas que me produce (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (50)

Rabia (40)

Bueno, pues parece que sí que me sirve, ¿no? ¡¡¡Leeré este post cada vez que vuelva a mi cabeza ese pensamiento dinamitadizador!!!