Inside Out

Inside Out

Al comienzo de nuestras vacaciones una tarde nos fuimos al cine a ver la película Inside Out. Había leído buenas críticas y tenía muchas ganas de ir a verla. No solemos ir muchas veces al cine; vivimos en una ciudad pequeñita y apenas proyectan 1 película a la semana en una sala de cine enorme sin climatización, calidad de audio y vídeo pobre y un precio de la entrada desorbitado.  Así que si estábamos dispuestos a ir a verla era porque realmente las expectativas eran muy altas.

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La película no me defraudó. Me pareció realmente buena. El cine estaba abarrotado de niños, sin embargo, la película tiene un fondo que difícilmente pueden llegar a entender ellos, sobre aquellos por debajo de los 7-8 años. De hecho, yo diría que es una película para adultos que pueden ver los niños.

El mensaje que transmitía llegó en un  buen momento para mí: el bienestar y la felicidad necesitan de un equilibrio de todas las emociones, con la alegría como emoción predominante y el papel secundario pero a la vez necesario de sentimientos como la tristeza, el desagrado, el miedo y el enfado.

Si bien me parece una interpretación muy buena de la mente humana, hay algo en la película que, a mi criterio, está “Del Revés”.? Quizás de ahí la traducción del título de la película? 😉 En el filme podemos ver a alegría, tristeza, asco, ira y miedo dirigir nuestros pensamientos; ellos son los que deciden qué recuerdo o pensamiento se proyecta en nuestra mente, y los que construyen o destruyen los diferentes aspectos (islas en el filme) que definen a la persona: familia, amigos, hobbies, etc. Aquí hay un fondo un tanto desolador, en tanto en cuanto nosotros no podemos decidir qué emoción sentimos. Si tristeza toma el control todos nuestros pensamientos son tristes y se desmoronan partes de nuestra personalidad. Si nuestras emociones controlan nuestros pensamientos y nuestra conducta, estamos atados a ellas, no hay esperanza de que podamos cambiar nada.

Afortunadamente, realmente el proceso es justo el inverso.  Son las cogniciones o nuestra manera de interpretar las cosas lo que hace que nos sintamos contentos, tristes o enfadados, y en función de cómo nos sintamos así será nuestra conducta. Según como proyectemos esos recuerdos o pensamientos nos vamos a sentir y vamos a construir nuestra personalidad.

¿Cómo se sería la peli con esta interpretación? Veámoslo “Del Revés”… ¿El tren del pensamiento iría dejando caer bolas de colores amarillo, azul, verde, rojo y violeta? ¿esas bolas serían la fuente de energía de Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo? ¿Si Alegría es la mejor alimentada es la que trabajaría con más fuerza en las islas de la personalidad?

¡¡¡TOMA CONTROL DE TUS PENSAMIENTOS Y SÉ FELIZ!!!

Vuelta de vacaciones

Vuelta de vacaciones

Hacía ya unos días que no escribía en el blog. Estuve unos días de vacaciones en la Costa Brava y al volver sucedió algo que hizo que necesitase unos días para meditar si iba a continuar con este proyecto o no. Tenía dudas de si poner demasiado foco en mis pensamientos y emociones  era perjudicial para mí, y si sería mejor tratar de ocupar todo mi tiempo evitando todo pensamiento que pudiese provocar emociones “peligrosas”.

Finalmente ayer hablé con mi psicóloga y me recomendó que siguiese escribiendo en el blog. Tratar de mantener en la trastienda mis conflictos es peligroso . Es imposible que el 100% de mi tiempo consiga inmovilizar las alas de mi mente. Si no racionalizo mis pensamientos y emociones soy vulnerable a sufrir nuevos episodios de ansiedad, depresión y desesperanza. Las emociones negativas son igualmente necesarias, siempre y cuando sean racionales. Necesito tener mis periodos de duelo: llorar, enfadarme y gritar de rabia, y también tengo que aprender a cortarlos cuando dichos periodos se prolongan demasiado. Las emociones negativas no hay que reprimirlas, sino sentirlas con naturalidad, siempre tratando que no se vuelvan irracionales y bloqueantes.

Me gustaría poder sentir preocupación  sin que se transforme en ansiedad.

Me gustaría poder sentir  tristeza pero nunca depresión.

Me gustaría poder sentir dolor sin que se convierta en desesperanza.

Me gustaría que la alegría impere en mi día a día, dejando también un pequeño espacio para la tristeza, la preocupación y el dolor.