Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Son bastantes los recursos que he necesitado para plantar cara a la infertilidad durante estos 2 años y medio. Los comparto a continuación:

Seguros médicos

  • Seguridad Social
  • Seguro médico privado con cobertura de 2 IA y 1 FIV, así como la mayoría de las pruebas diagnósticas

Profesionales:

  • Ginecóloga. En mi caso he tenido 4 (casualmente siempre mujeres) en la sanidad privada: 1 ginecóloga que dirigía los tratamientos en cada una de las clínicas en las que he estado y 2 de apoyo en la policlínica privada de la ciudad donde vivo (al estar a cientos de kms de las clínicas de Reproducción Asistida siembre me he buscado un facultativo que me pudiese hacer las cosas que me iban mandando). Con la experiencia he podido comprobar que tener plena confianza en tu médico es indispensable para que todo vaya sobre ruedas.
  • Psicóloga. Durante el último año y medio he necesitado una terapeuta que me diese las pautas para sobrellevar toda la carga emocional que conlleva la fertilidad. Las sesiones han sido semanales en las épocas más duras y cuando he estado más tranquila ha sido suficiente con hacer revisiones cada mes.
  • Asesora holística en fertilidad. Tras los malos resultados que obtuvimos en la 1ª clínica en la que nos trataron, acudimos a Psicofertilidad Natural a que revisasen nuestro historial y nos aconsejasen los siguientes pasos a seguir.
  • Endocrino. En mi caso he necesitado acudir a consultas de endocrinología para regular algunos temillas hormonales.
  • Segundas opiniones médicas. Tuvimos consulta con 2 especialistas en reproducción de otras clínicas antes de decidir cambiarnos a la actual.
  • Servicio de ginecología de la Seguridad Social. A la par que iniciamos tratamientos en la sanidad privada, movimos los temas en SS, donde hicimos algunas de las pruebas de diagnóstico requeridas.
  • Médico y psicóloga de Seguridad Social. Únicamente para gestionar el tema de bajas laborales y derivarme a ginecología.

Otros recursos humanos en los que he podido apoyarme:

  • Grupo de Apoyo Hello!. Magnífica iniciativa creada por Marian Cisterna y en la que se organizan talleres gratuitos para pacientes de Reproducción Asistida.
  • Redes sociales y blogosfera. En mi caso, al no vivir en Zaragoza y no poder asistir a las tertulias-café presenciales del grupo de apoyo antes mencionado, no me ha sido posible conocer a otras chicas en los mismos apuros y he tenido que recurrir a leer a mis compañeras virtuales de #infertilpandy .  Me ha ayudado a no sentirme sola en la batalla.
  • M, mamá, amigos muy íntimos y buenos compañeros de trabajo. El amor, el cariño y la compasión de aquellos seres más queridos han sido fundamentales para afrontar con energía todas las tempestades.
  • Garbancito. Sin ti, nunca hubiese sabido que esto sí es posible.

Estilo de vida saludable:

  • Mejoras en los hábitos alimenticios: disminuir carbohidratos, eliminar gluten, aumentar proteínas, repartir las comidas en 5 ingestas diarias, eliminar el alcohol, reducir los refrescos.
  • Complementos alimenticios: Omega-3/DHA, Vitamina D3, Probiótico, Ácido fólico, inositol, selenio, manganeso
  • Deporte: running, bicicleta, excursiones por el Pirineo, bailes de salón, etc.

Lecturas

  • Libro “No tires la toalla, hazte un bonito turbante”, Marian Cisterna
  • Libro “Bienestar, autoestima y felicidad”, Raimon Gaja
  • Miles de sitios web con información

Actitud

  • Trabajar cada día la paciencia, la perseverancia,  la ilusión, la esperanza, la motivación, las ganas de superación, la fuerza y el empeño.
  • Potenciar mis aficiones
  • Escribir este blog como terapia

Recursos económicos

  • A fecha de hoy hemos necesitado unos 15000€ para los distintos tratamientos (no incluimos las facturas que nos ha pagado el seguro)
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Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulos previos: el origen, la depresiónlas consecuencias, corazón partíola soledad.

A finales de 2009 conocí al que hoy es mi marido. Nos presentó una amiga que teníamos en común en una juerga navideña de un bar, y, aunque él nunca quiera reconocer que fue así, fui yo quien tomó la iniciativa y apostó porque ese fuese el comienzo de una bonita historia de amor.

Yo estaba muy escéptica, me costaba expresar lo que deseaba hacer en cada momento por miedo a que él me dijese que no estaba dispuesto a hacerlo conmigo e interpretaba algunos comportamientos suyos como falta de interés por mí sin que hubiese un hecho que lo justificase. Pero pronto la vida me demostró la irracionalidad de mis temores.  Aquel chico tímido disfrutaba compartiendo su tiempo conmigo, era feliz con mi familia y amigos al igual que yo lo era con los suyos, buscaba actividades que nos gustase hacer a los dos y moría de ganas por venir a verme los fines de semana. Y lo que más le importaba no era lo que hiciésemos, sino que lo hiciésemos juntos. Fue maravilloso el descubrir una nueva forma de vivir una relación de pareja.

A los 3 años desde el comienzo de nuestra relación, él me pidió formar una familia y decidimos empezar por el matrimonio. Un poquito antes de cumplir 4 añitos juntos, nos casamos, y ese mismo día comenzó nuestra búsqueda.

Lo que viene después ya lo he ido contando en algunos posts: muchas citas con ginecólogos, muchísimos análisis y pruebas, ácido fólico, sobres de complementos vitamínicos, citrato de clomifeno, pinchazos, coitos programados, aborto, IAs, FIV, betaesperas, tests de embarazo negativos, llantos, desesperación, desilusión, preocupación, citas con psicólogos, reuniones con grupos de apoyo, etc. Una etapa realmente dura.

Y ya van 22 largos meses …..

Este es el último capítulo de la serie Baches emocionales. En 6 capítulos he querido resumir aquellos episodios de mi vida que han hecho que guardase cosas inútiles en mi mochila; etapas duras en las que he ido acumulando conflictos que quedaron sin resolver. Probablemente lleguen nuevos capítulos a la serie, puesto que nadie es dueño de su destino, pero lo que sí que quiero es aprender a vivirlos conscientemente, con naturalidad y minimizando sus consecuencias devastadoras.

La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

Cuando comenzamos a buscar bebé, teníamos muchísima ilusión y motivación pensando en que el día menos pensado, en uno de esos románticos revolcones, engendraríamos a nuestro bonito churumbel. Estábamos recién casados y fantaseábamos acerca de cómo estaríamos en el plazo de un año: ¿ya habría nacido nuestro bebé o todavía estaríamos con la barrigota?

Yo acababa de dejar de usar el anillo vaginal; me lo había recetado el ginecólogo unos años antes al diagnosticarme Ovarios Poliquísticos ó Polifoliculares (les han llamado de todo ya), lo que ayudaría a regular mis reglas. Como no sabía qué sorpresa me tenía preparada mi aparato reproductor una vez que le dejase a su libre albedrío, por lo pronto mi cabeza optó por ofrecer una actitud optimista. Y con ese positivismo, empezamos a jugar a nuestra lotería particular comprando boletos con frecuencia 🙂

Pronto me di cuenta que allí algo no iba bien, las reglas tardaban muchísimo en venir. Visité a mi ginecóloga, quien me indicó que mis ciclos parecían ser anovulatorios. Y empecé a preocuparme por todas las cosas que podían estar mal en relación a mis ovarios.

Poco a poco el sexo dejó de interesarme tanto, porque yo lo veía como el medio para llegar a mi fin, y si ya no había posibilidad de fin, ¿para qué me servía el medio? Además, las jornadas laborales de más de 10 horas no nos ayudaban; siendo el cansancio la excusa perfecta para espaciar nuestros encuentros de pasión y desenfreno.

Y finalmente, en el momento en el que nos pusimos en manos de un especialista para que asistiese nuestra reproducción,  el sexo pasó prácticamente a un segundo plano. Resultaba paradójico que lo que en principio era la herramienta que conducía a nuestro objetivo, de golpe y porrazo se convirtiese en la gran olvidada.

Primero llegó a nuestras vidas el citrato de clomifeno con sus coitos programados, que cada mes incluían una semana fantástica para deshojar la margarita (hoy sí, mañana no, etc). La semana anterior nos la tomábamos de “vacaciones” para luego poder cogerlo con más ganas; y la de después, una vez deshojado el último pétalo de la margarita y con los deberes ya hechos, volvíamos a descansar aliviados de tanta presión.

Con nuestro primer embarazo llegaron las pérdidas y sus consiguientes recomendaciones médicas de evitar los encuentros sexuales. Y después, a raíz del aborto, surgieron los miedos a que el sexo pudiese dificultar el buen desarrollo de un embrión en caso de un nuevo embarazo. Así que, de ese momento en adelante, trataríamos de abstenernos una vez pasada nuestra semana fértil.

Y seguímos deshojando margaritas………

……….hasta que la cosa se tornó más seria y menos romántica ¡Ibamos a intentar que yo me quedase embarazada sin ni siquiera tocarnos! ¡Magia!

En los 2 meses que siguieron con ciclos de Inseminaciones Artificiales la frecuencia de los encuentros siguió disminuyendo; sumando los días previos de abstinencia necesarios para la buena calidad seminal y los días posteriores de guarda por nuestros miedos, nos quedaba pocos días para el disfrute.

Y hoy, en plena betaespera de nuestra primera FIV, disfrutamos de una maravillosa prohibición médica de mantener cualquier encuentro sexual hasta conocer el resultado.

¿CUANDO LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA ENTRA POR LA PUERTA, EL SEXO SALE POR LA VENTANA?

¡No, me niego a pensar eso! Hay que tomar cartas en el asunto,  ¡ya! (bueno, cuando nos levanten el veto)

Seguiré hablando de este tema en otros posts (sin contar secretos de alcoba, está claro, jejeje)

La betaespera

La betaespera

Hace 2 semanas hablaba de que había comenzado primer ciclo de FIV. Ayer fue el día de la transferencia de embriones y comenzó la larga betaespera, la tercera “oficial” desde comencé los TRAs, y mi 9ª si cuento los ciclos que hice con Omifin.

El viernes, día de la captación de ovocitos, fue un día con final feliz: habíamos obtenido un número considerable de óvulos (12) y una buena calidad espermática. El sábado las buenas noticias continuaron: 9 de los 12 habían fecundado, los otros 3 no estaban maduros, pero ¡9 era un número perfecto! Y empezó la euforia: llamamos a nuestros familiares y empezamos a fantasear sobre  equipos de baloncesto embrionarios, congelación para futuros intentos, etc; lo que realimentó nuestro positivismo y euforia. Teníamos esperanza en que esta ya sería la definitiva, aunque nos tuvieran que hacer varias transfers. Pero las cosas no podían salir tan bien, la autovía hacia nuestro destino no fue más que un espejismo; el camino pedregoso lleno de curvas y cuesta arriba seguía estando allí: ayer, justo antes de la transfer,  únicamente quedaban 2 embriones de calidad media. Y caí desde las alturas a las que habíamos subido durante el fin de semana. Volví a derrumbarme.

Hoy los 2 embrioncitos ya están dentro de mí, o quizás hayan estado y ya se hayan ido, o quizás estén pero se irán en unos días, o en el mejor de los casos, permanecerán para siempre, pero eso no lo sabremos hasta el 3 de Agosto, día en que tengo programado el test de embarazo en sangre.  No sé lo que pasará, pero sí sé que me encuentro desperanzada, como lo he estado en las otras 2 betaesperas “oficiales”. Soy pesimista (más aún, catastrofista) por naturaleza y siempre doy por supuesto que va a salir mal. Es difícil de explicar lo que me pasa, pero parece que solamente me siento contenta a la vista de las oportunidades, y una vez que esas oportunidades llegan, en lugar de sentirme esperanzada e ilusionada, me siento derrotada y deseando que llegue una nueva oportunidad, anticipando un resultado negativo de esa ocasión que acaba de llegar.

Me resulta difícil encontrar un equilibrio que no me haga sufrir.  Pero…¡no puedo prescindir de lo positivo para protegerme de las caídas! Necesito ilusionarme y sentir esperanza, pero he de conseguir que eso no me haga ser demasiado positiva ante una buena noticia, perdiendo la objetividad y creando grandes expectativas. Necesito saber frenar mi mente y voy a buscar el modo de hacerlo.

¡ODIOSA BETAESPERA!

Mi primera FIV

Mi primera FIV

El viernes comencé a inyectarme la medicación para mi primer ciclo de Fecundación In Vitro. En Mayo, tras el 2º intento de tratamiento de Inseminación Artificial fallido, nuestra ginecóloga nos recomendó cambiar de tratamiento y pasar directamente a FIV. Por diversos motivos que no voy a tratar en este blog (quiero enfocarlo únicamente como un encuentro con mis emociones) las probabilidades de éxito con IA en nuestro caso son entorno a un 8%  en cada ciclo, pese a haberlo conseguido con ayuda de citrato de clomifeno en Septiembre de 2014, con lo que nos aconsejaron no perder el tiempo ni el dinero.

Este nuevo ciclo ha traido consigo nuevas sensaciones:

  • me noto muy irascible, pequeñas tonterías me hacen arder en cólera; por ejemplo, el jueves cortaron el agua durante 8 horas y dejé que eso me estropeara la tarde, ayer refunfuñaba porque M dejaba el cajón del congelador abierto (me dice cariñosamente que soy una “gruñonceta”), me molesta cada cosa que no sale como yo quiero que salga;
  • tengo muchos altibajos emocionales; en el paseo de ayer por la mañana me deseé ser de nuevo la mujer invisible;
  • me siento insegura; esta semana nos colocaron unos muebles en la casa y cuando ya estaban colocados decidí que no me gustaban y ya estaba pensando en cuando podríamos cambiarlos, y lo mismo con las cortinas que ni siquiera han llegado. Me cuesta decidir cuando compro cosas y, cuando finalmente me decido, luego me arrepiento porque pienso en todo el dinero que necesitamos ahorrar para los tratamientos;
  • tengo miedo a que después de toda la medicación que me estoy inyectando mis ovarios no respondan bien. La FIV con gametos propios es el último cartucho que nos queda para poder ser padres de un bebé que lleve nuestros propios genes;
  • estoy desesperanzada; y creo que esta es la peor de todas las emociones, con cada intento se ha ido esfumando un cachito de esperanza y con cada trocito de esperanza se va un poquito de ilusión.
La mujer invisible

La mujer invisible

Si algo tienen los tratamientos de fertilidad es que limitan mucho tu vida. Durante los primeros días has de estar pendiente de inyectarte diariamente tus dosis de hormonas (que han de guardarse en la nevera) siempre a la misma hora, además, durante ese tiempo, unas 2 veces por semana, se han de seguir controles ecográficos en la consulta de tu ginecólog@, y finalmente, durante el resto del ciclo hasta la betaespera, debes hacer reposo relativo, comer, beber y comportarte como una embarazada. Apasionante 🙂

Hace unas semanas viajé sóla a Nueva York. Llevaba demasiados meses renunciando a muchos planes tanto personales como profesionales y, tras mi segunda IA, aproveché una oportunidad que surgió en mi trabajo y que, más o menos, cuadraba en mi calendario ovulatorio para tomarme un pequeño respiro.

 ¿sola? ¿a cruzar el charco? ¿en tu estado? ¿ y si estás embarazada?

Pero estaba completamente decidida; lo necesitaba. Todo esto estaba acabando con mi autoestima; me agobiaba el día a día, mi entorno, la rutina. Tenía mucha ansiedad.

Desde hace más de 7 años no tengo miedo a la soledad. La soledad no es algo que me guste, pero por circunstancias de la vida he tenido que aprender a estar sola (en otro post hablaré de ello).  Saber estar sola me ha hecho independiente y muy valiente. Por lo tanto, sabía que era completamente capaz de afrontar este reto y, lo que es más, lo iba a disfrutar a tope. Iba a ser una auténtica aventura.

En NY aproveché mi tiempo libre al máximo: cogí el ferry a Staten Island para hacerme fotos con Mrs. Liberty, visité la zona 0, crucé el Brooklyn Bridge (primero hacia un lado, luego hacia el otro), recorrí las calles de China Town y Little Italy, fui de compras, disfruté del ambiente de Times Square, subí al Top of the Rock en el Rockefeller Center, fui al Museo de Historia Natural, entré en la Estación Central, etc. Comí cupcakes, muffins, hamburguesas, sándwiches, m&m’s, … bebí cafés de medio litro… Pero, sobre todo, durante 5 días,estuve rodeada de desconocidos. Era anónima, era INVISIBLE.

Fuente: http://www.taringa.net/posts/imagenes/12584671/Marvel-Hecho-Por-Matt-Groening-Creador-De-Los-Simpsons.html

Una de las características de la mujer infértil es que tiende a evitar cada vez más las relaciones sociales. A mí me ocurre, y de forma muy acusada.  Una buscadora infértil sale a la calle y ve muchas embarazadas, mamás y niños, muchos niños. Primero es la vecina, luego la cajera del súper, luego tu prima, tu hermana, tu mejor amiga, repite tu vecina, repite tu prima, luego tu ex-compi del cole, repite tu hermana, etc.  Nueva llegada, nuevo brindis por la nueva suertuda. Y tu brindis nunca llega.

Pero en tu casa estás a salvo, allí no llegan las botellas de champín.  No es que te sientas feliz en casa, el problema sigue allí sin estar resuelto y sin saber si se va a poder resolver de la forma que te gustaría y/o cuando te gustaría, pero, al menos,  no sufres. Así que, poco a poco, cada vez eliges mas a menudo quedarte en casa.

En Nueva York no había vecinas, primas, cajeras del súper ni hermanas. Ni yo conocía las circunstancias de la que pasaba a mi lado ni ellas la mía. Veía embarazadas y mamás de las cuales no podía decidir si eran demasiado jóvenes o demasiado viejas, si tenían más hijos, si les había costado quedarse embarazadas o no. Ni siquiera las iba a volver a ver nunca más. Ellas tampoco iban a mirarme a mí pensando que se me estaba pasando el arroz, o que parecía que tenía dificultades para tener hijos; como mucho podrían pensar que tenía pintas de turista española. Allí desaparecían todos mis fantasmas.

A la vuelta de mi viaje, pronto volví a recuperar a mis antiguas enemigas, las emociones negativas. De nuevo el pánico a ir más allá de la puerta de mi casa. Volvieron la ansiedad, la angustia, la deseperación, el miedo, la tristeza.

Sin embargo, yo soy la misma en mi ciudad que en Nueva York. Pero…si puedo ser feliz en Nueva York, ¿por qué no puedo serlo en mi ciudad?

Desgraciadamente, ni soy Marvel Echo ni creo que el súper poder de hacerse invisible fuese bueno para una buscadora infértil, pero algo que sí que tengo que conseguir es corregir la forma en que proceso, actúo en consecuencia, guardo la información relacionada con la maternidad que me llega del exterior y posteriormente redirijo mi pensamiento.

Voy a recopilar información sobre técnicas para redirigir pensamientos y trataré de publicarlas en otro post una vez que las haya puesto en práctica para comprobar si son efectivas en mi caso.

Una nueva etapa

Una nueva etapa

Un número, una mochila, las leyes de la física… quien lea esto quizás esté pensado que me estoy volviendo loca o que cuando escribí el post de ayer estaba sentada en una terraza junto a un grupo de jóvenes fumando unos porros.  Sin embargo, el motivo de ese primer post no era sino transmitir el motivo máximo que me llevó a abrir este blog. Vale, sí, tienes razón, si ese era el objetivo, probablemente no lo conseguí, pero para eso está este segundo post de hoy, ¿no? 🙂

Ayer se cumplieron 584 días desde que M y yo comenzamos el gran proyecto de nuestra vida en común: aumentar la familia. Tras 3 ciclos de citrato de clomifeno, 1 embarazo, 3 semanas de sustos y pérdidas, aborto a las 10 semanas, otros 4 ciclos de clomifeno y 2 Inseminaciones Artificiales (IA) fallidas,  en el día de hoy seguimos en nuestro empeño por nuestra gran ilusión.

Ha sido un invierno muy muy muy duro para los dos. M cambió su puesto de trabajo en la empresa para la que trabaja (afortunadamente se trató de un ascenso por su buen hacer), lo que significó una mayor responsabilidad y dedicación por su parte. Tuvimos la mala suerte de que este hecho sucediera poco tiempo después de que nuestro pequeñ@ decidiese abandonarnos, el día 11 de Noviembre de 2014  😦

Al principio busqué refugio en mi trabajo. Tras 3 semanas de baja laboral con grandes sufrimientos cada vez que iba al baño y veía las manchas de sangre en el papel, el aborto casi resultó ser un alivio. Quería trabajar mucho para mantener mi mente ocupada y olvidar pronto. Sin embargo, a las pocas semanas, la tristeza se apoderó de nuevo de mi.

Volvimos a reiniciar los ciclos de citrato de clomifeno en cuanto nos dijeron que podíamos retomar la búsqueda. Sin embargo, ninguna otra vez la suerte volvió a estar de nuestro lado.

Mes tras mes, regla tras regla, el dolor emocional  iba en aumento. Las largas tardes de invierno sola no me ayudaban.

Busqué refugio en los blogs sobre infertilidad, donde algunas chicas en mi misma situación contaban sus experiencias. Lejos de ser una ayuda para mí (con esto no quiero decir que realmente no lo sean para otras personas), me creaban ansiedad y a la vez adicción. Cada día consultaba nuevas historias, muchas veces con la motivación de responder a las numerosas dudas que no terminaba de resolver en las distintas consultas médicas. Me veía reflejada en esas historias y las hacía mías. Contaba los días, hoy deseaba que fuese mañana y mucho mejor,  pasado mañana. Necesitaba que el tiempo pasase rápido para poder ser finalmente feliz.

Siguieron los ciclos de inseminación artificial, y, poco a poco, yo seguía hundiéndome…

No fue una revelación sino más bien una necesidad.

NO QUIERO QUE MIS HIJOS VENGAN A DAR SENTIDO A MI VIDA, MIS HIJOS HAN DE VENIR A UNA VIDA CON SENTIDO.
Sé que en mi mochila tengo todo aquello que necesito para caminar por esa vida con sentido. Lo tengo pero no lo encuentro, no lo veo. Un montón de cosas viejas e inútiles esconden mis herramientas; trastos pesados que no me dejan avanzar con viveza; basura maloliente que me impide disfrutar del aroma fresco del sendero.
ES HORA DE PONER UN POCO DE ORDEN EN MI MOCHILA.