¡¡¡Feliz Cumple-Blog!!!

¡¡¡Feliz Cumple-Blog!!!

Y 584 + 366 días después sigo aquí, con una mochila muchísimo más pesada, varios tratamientos más a mis espaldas y un reloj que no para de hacer TIC-TAC-TIC-TAC-TIC-TAC….tu tiempo pasa….

¡Hoy mi blog cumple su primer añito!

 

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Este año ha sido muy duro, muchísimo, pero mi querido blog me ha ayudado a desahogarme, a reflexionar, a discutir algunos pensamientos irracionales, a poner en practica los consejos de mi psicóloga, a compartir pequeñitas píldoras de alegría en forma de la música que más me gusta, a ser consciente de que tengo muchísimas cosas buenas, a descubrir experiencias desconocidas, a vivir el presente aunque sea con dolor, a conectar con otras chicas en mi misma situación…

Pero sobre todo, este espacio me ha permitido expresar mis sentimientos de una forma sincera y ordenada, sentimientos crudos, sin ningún tipo de condimento. Abrirme de esa forma ha facilitado el encuentro conmigo misma pero sobre todo alcanzar una gran compasión mutua con mi pareja.

¡¡¡FELICIDADES, MI MOCHILA EMOCIONAL!!!

 

Mi botiquín para enfermedades del alma

Mi botiquín para enfermedades del alma

Hoy tengo deberes que hacer. Ana, mi psicóloga, me recomendó que preparase un botiquín para mis enfermedades de alma, una cajita donde tener a mano todos los recursos que me ayudan a estar mejor en los momentos ploff.

 

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Cuando nos metemos en un torbellino de emociones irracionales nos es muy difícil encontrar esa rama robusta y firme que nos permita agarrarnos fuerte y evitar que nos arrastre sin control hasta cualquier sitio del que no seamos capaces de volver. Y al igual que cuando estamos enfermos nos tomamos una píldora que evita que la infección y el dolor vayan a peor, nuestra alma también necesita esas píldoras que nos alivien y nos curen, esa rama fuerte y robusta que nos ayude a que nuestro alma no sufra el vaivén de las circunstancias de una dura y cruel realidad.  Es por eso que es importante tener una buena provisión de píldoras en nuestro botiquín para las enfermedades del alma.

Este es el contenido de mi botiquín personal:

 

Inferioritis

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que mi cuerpo es defectuoso, me siento fracasada, me digo a mi misma que soy la oveja negra de la familia, creo que mi tiempo es menos valioso porque yo no tengo hijos, estoy convencida de que a mí no se me ha concedido la posibilidad de ser madre, siento que la naturaleza me está diciendo que yo no soy válida para tener un hijo, se me ha pasado el arroz, mis óvulos soy muy viejos, me veo fea, mi cuerpo de disgusta, no me gusta hacerme fotos y mucho menos verme en ellas, me gustaría no ser yo, no me apetece arreglarme ni comprarme ropa, prefiero salir en chandal, salgo de cualquier forma sin importarme mi aspecto físico, …
  • Tratamiento: 
    • Ponerme mis zapatillas, enfundarme las mallas y salir a hacer deporte para demostrarme a mi misma que estoy en forma y que mi cuerpo es sano y fuerte
    • Darme una ducha, lavar y secar mi pelo y darle caña a la plancha. Coger la brocha y darme una buena sesión de chapa y pintura.
    • Ponerme unos taconazos, un vestido bien ajustadito a la cintura o llevar ropa fresquita muy sexy 😉
    • Broncearme bajo el sol.
    • Recordarme a mí misma todas las cosas buenas que tengo y todo lo que sé hacer muy bien.
    • Listar todas las cosas buena que tiene ser una mamá de más de 35 años si algún día consigo serlo.

 

Desmotivación en el trabajo

  • Frecuencia: frecuente (3 de los 5 días que trabajo a la semana)
  • Sintomatología: se me hace cuesta arriba enfrentarme a los marrones, miro el reloj continuamente para ver cuánto queda para acabar la jornada, me pongo a buscar en Internet frecuentemente cosas que no son del trabajo, me noto muy cansada y sin ganas de hacer nada, pospongo todas las tareas que puedo para mañana, elijo las tareas más sencillas, tengo numerosos despistes, …
  • Tratamiento:
    • Elaborar cada día el plan de trabajo del día siguiente lo más detallado posible, indicando tiempos para evitar dejar espacio a la improvisación.
    • Utilizar la técnica Pomodoro para concentrarme en tareas concretas y comprometerme a terminarlas en el tiempo establecido.
    • Acudir a la oficina al menos 2 veces a la semana (evitar el teletrabajo demasiados días de la semana).
    • Planificar 1 sesión diaria de 1 hora en la que cada día de la semana haga una actividad distinta.
    • Hablar con mi jefe y pedirle una sesión de formación para aprender cosas nuevas.
    • Iniciar un nuevo proyecto o actividad complementaria al trabajo del día a día.
    • Apuntar en un papel las veces que me distraigo buscando cosas no relacionadas con el trabajo y el tiempo que invierto para ser consciente de ello.
    • Leer el correo personal únicamente al final del día.

 

Desilusión por vivir

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: no tengo ganas de salir de casa, me tiro en el sofá y enciendo la tele sin nada concreto que ver, me pongo a mirar foros de infertilidad continuamente, acabo de trabajar y no me apetece hacer ninguna de las cosas que me había programado para esa tarde, tengo ganas de que pasen las horas, los días, los meses, pienso en si debería empezar a tomar antidepresivos, nunca encuentro el momento de tener sexo, …
  • Tratamiento: 
    • Hojear mis revistas y mis libros de cocina y pensar en nuevas recetas para elaborar en los próximos días
    • Recordar esa Wish List y esos dineritos que reservo cada mes para darme un pequeño caprichito de vez en cuando
    • Pensar en el próximo viaje que quiero hacer e imaginarme cuándo será, cómo y dónde.
    • Pensar en la decoración de la casa, ¿qué es lo próximo que nos gustaría hacer en nuestro hogar?
    • Leer manuales de fotografía, coger mi cámara y practicar.
    • Cambiar la forma de hacer las cosas ese día: ir a un nuevo supermercado a comprar, salir a cenar a un restaurante diferente, preparar un bocadillo y comer en un merendero, cambiar el sitio desde donde teletrabajar, salir al cine entre semana, etc

 

Desesperanza

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que nunca voy a conseguir ser madre
  • Tratamiento:
    • Recordar a todas las luchadoras de la #infertilpandy que demuestran cada día que …. ¡¡¡Sí se puede!!!!

 

Tristeza

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces a la semana y a diario tras tratamiento fallido)
  • Sintomatología:  subo a la habitación, cierro la puerta, me tumbo en la cama con un pañuelo y me pongo a llorar.
  • Tratamiento:
    • Venga…..¡¡¡esa música que me da energía!!!
    • Salir a una terracita a tomar una cerveza con unos frutos secos
    • Una escapada al aire libre: excursión por el Pirineo, salir a conocer un pueblo pintoresco y fotografiar, una caminata con el campo o una vueltecita con mi bicicleta
    • Quedar a tomar un café con alguien de mi círculo de confianza
    • Ver una peli

 

Preocupación y pensamientos rumiativos

  • Frecuencia: muy frecuente (100% del tiempo que mi mente no está ocupada o durmiendo)
  • Sintomatología: Mientras estoy haciendo actividades que no mantienen mi mente ocupada (planchar, ducharme, hacer la cama, ir a la compra, etc) …¿y si no he tomado la decisión correcta? ¿y si hice lo que no debía? ¿y si no me estuve lo suficientemente quieta? ¿y si no respondo bien a la estimulación? ¿y si mi endometrio no está preparado? ¿y si mis embriones no tienen la calidad suficiente? ¿y si nunca puedo ser madre?
  • Tratamiento:

 

Miedo

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces por semana)
  • Sintomatología: me da miedo que el resultado de una prueba, de una beta o de una ecografía no sea lo que me gustaría, me asusta que un tratamiento vuelva a fallar, me aterra salir a la plaza un día de mercado y encontrarme con miles de bebés y embarazadas, no veo cómo enfrentarme a una visita al hospital del nacimiento de un nuevo bebé.
  • Tratamiento:
    • Abrazarme a M y cogerle fuerte de la mano para saber que no estoy sola en esto.

 

Ansiedad

  • Frecuencia: ocasional (1 ó 2 veces al mes)
  • Sintomatología: [¡¡¡AVISO, SOY MUY CATASTROFISTA!!!]siento que algo muy grave me está pasando, que ese pinchazo en el pecho es un síntoma de que tengo un cáncer, que mi tiroides va a ir a peor y llegará un punto en que no tendrá remedio, creo que me voy a morir muy joven, que alguno de los 2 se quedará en el paro, o incluso los 2, que nos quedaremos sin dinero para tratamientos, e incluso no podremos pagar nuestras facturas, etc, etc, etc
  • Tratamiento:

 

 

 

 

 

Afrontar la betaespera con ilusión

Afrontar la betaespera con ilusión

Estoy en puertas de la betaespera de mi 3ª FIV y quiero que esta vez todo sea distinto: me he propuesto afrontarla con ilusión.

Me considero una persona pesimista y suelo pensar que es imposible que yo vaya a ser tan afortunada de poder quedarme embarazada incluso después de 2 años y medio intentándolo. Por lo tanto, una vez tras otra, anticipo el fracaso y lo asumo de tal forma que mi cabeza empieza a pensar en el plan alternativo mucho antes de saber ningún resultado. Pienso que la suerte ha sido creada sólo para los demás, y me es muy difícil cambiar el cristal de mis gafas.

Hace poco asistí una charla de una psicóloga especialista en tratar a pacientes de Reproducción Asistida, quien nos explicó que anticipar un resultado negativo de un proceso no resuelto es la forma que tenemos nosotras de tomar las riendas de una situación llena de incertidumbres.

La mayoría de las mujeres sentimos la necesidad de controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas. La Reproducción Asistida ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía hay factores que la ciencia no es capaz de controlar. Esa falta de control nos crea mucho desconcierto y proyectamos esa necesidad de tenerlo todo bajo control en una postura pesimista. Pase lo que pase, pensar con pesimismo es lo mejor. Si el resultado es positivo, el estado de euforia hará que me sea indiferente haberme equivocado en mi predicción, y si es negativo, podré decir: “Ya lo sabía” y no quedaré  ante los demás como una tonta ilusa.

Muchas veces creemos que evitar ilusionarse hará que la caída nos duela menos. Aquí aparece de nuevo una forma de tomar el control de una situación incierta, intentando reprimir nuestras emociones. Pero esto no es así, un negativo nos va a causar dolor, llegue como llegue y cuando llegue. Así que esa forma de actuar sólo lleva al sufrimiento.  Entonces…¿por qué no afrontar la espera con ilusión y esperanza?

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Intentaré hacer mi espera más dulce…

…preparando un cómodo y cálido lecho donde acogeré a mis pequeños embriones

…sintiendo 2 nuevas vidas dentro de mí

…dándoles sus primeros paseos dentro de mi tripita

…haciéndoles escuchar música por primera vez

…tejiendo con cariño unos pequeños patucos para ellos

…hablándoles de lo buena persona que es su papá

…proyectando en mi mente imágenes de mis bebés en brazos, de cómo serán y qué quiero enseñarles, sonriendo ante sus carcajadas de felicidad

 

 

¿Por qué esta vez SÍ puede ser la buena?

¿Por qué esta vez SÍ puede ser la buena?

Cuando llevas un negativo detrás de otro cada vez se ven más fortalecidos tus temores de que ese nuevo intento va a ser igual a los anteriores. Seguir el mismo protocolo que las veces anteriores te decepciona y cualquier palabra de tu ginecólogo la interpretas a tu manera, convirtiéndola en una evidencia de tus malos presagios. El pesimismo, el miedo y la preocupación van invadiéndote poco a poco y cada vez va dejando menos hueco a la ilusión y la esperanza.

Estoy a las puertas de mi 3ª punción y quiero que esta vez esto no sea así, porque he trabajado mucho para que las cosas vayan mejor. No quiero que el pesimismo eclipse todo el duro trabajo de estos 5 meses, por eso voy a repetirme todos los días las cosas que son distintas respecto a las anteriores veces.

Sé que esta vez puede ser la buena, he hecho todo esto para que así sea:

  • Hemos cambiado a una clínica con mejores recursos y mayor experiencia, y que tiene gran prestigio y buenos resultados. Nos sentimos mejor atendidos.
  • Tenemos una ginecóloga de confianza que tiene mucho interés y está deseando que todo nos vaya muy bien.
  • Mis ovarios han estado descansando durante 5 meses, periodo durante el cual he conseguido regular mis reglas, síntoma de que mi aparato reproductor no está escacharrado.
  • He cambiado mis hábitos alimenticios (sin gluten, disminución de carbohidratos, eliminación de alcohol y refrescos, 5 ingestas diarias), notando una mejora del tránsito intestinal.
  • M y yo estamos tomando complementos alimenticios para mejorar la calidad de nuestros gametos.
  • He trabajado mucho con mi psicóloga para afrontar todas las dificultades que han ido surgiendo a nivel emocional.
  • Hemos eliminado la píldora anticonceptiva previa al inicio del tratamiento.
  • La hormona de la estimulación la hemos cambiado a una más adecuada a mi perfil hormonal, además de inyectar dosis más pequeñas.
  • El antagonista lo inyectamos a horas distintas a las que lo hacíamos en los ciclos anteriores.
  • La desencadenación de la ovulación será con fármacos diferentes  y utilizando 2 hormonas para mejora la competencia ovocitaria.
  • Vamos a intentar llevar los embriones a estado de blastocisto.
  • El laboratorio de FIV es más avanzado y podrán usar técnicas adecuadas en el caso de necesitarlo.

 

 

Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Son bastantes los recursos que he necesitado para plantar cara a la infertilidad durante estos 2 años y medio. Los comparto a continuación:

Seguros médicos

  • Seguridad Social
  • Seguro médico privado con cobertura de 2 IA y 1 FIV, así como la mayoría de las pruebas diagnósticas

Profesionales:

  • Ginecóloga. En mi caso he tenido 4 (casualmente siempre mujeres) en la sanidad privada: 1 ginecóloga que dirigía los tratamientos en cada una de las clínicas en las que he estado y 2 de apoyo en la policlínica privada de la ciudad donde vivo (al estar a cientos de kms de las clínicas de Reproducción Asistida siembre me he buscado un facultativo que me pudiese hacer las cosas que me iban mandando). Con la experiencia he podido comprobar que tener plena confianza en tu médico es indispensable para que todo vaya sobre ruedas.
  • Psicóloga. Durante el último año y medio he necesitado una terapeuta que me diese las pautas para sobrellevar toda la carga emocional que conlleva la fertilidad. Las sesiones han sido semanales en las épocas más duras y cuando he estado más tranquila ha sido suficiente con hacer revisiones cada mes.
  • Asesora holística en fertilidad. Tras los malos resultados que obtuvimos en la 1ª clínica en la que nos trataron, acudimos a Psicofertilidad Natural a que revisasen nuestro historial y nos aconsejasen los siguientes pasos a seguir.
  • Endocrino. En mi caso he necesitado acudir a consultas de endocrinología para regular algunos temillas hormonales.
  • Segundas opiniones médicas. Tuvimos consulta con 2 especialistas en reproducción de otras clínicas antes de decidir cambiarnos a la actual.
  • Servicio de ginecología de la Seguridad Social. A la par que iniciamos tratamientos en la sanidad privada, movimos los temas en SS, donde hicimos algunas de las pruebas de diagnóstico requeridas.
  • Médico y psicóloga de Seguridad Social. Únicamente para gestionar el tema de bajas laborales y derivarme a ginecología.

Otros recursos humanos en los que he podido apoyarme:

  • Grupo de Apoyo Hello!. Magnífica iniciativa creada por Marian Cisterna y en la que se organizan talleres gratuitos para pacientes de Reproducción Asistida.
  • Redes sociales y blogosfera. En mi caso, al no vivir en Zaragoza y no poder asistir a las tertulias-café presenciales del grupo de apoyo antes mencionado, no me ha sido posible conocer a otras chicas en los mismos apuros y he tenido que recurrir a leer a mis compañeras virtuales de #infertilpandy .  Me ha ayudado a no sentirme sola en la batalla.
  • M, mamá, amigos muy íntimos y buenos compañeros de trabajo. El amor, el cariño y la compasión de aquellos seres más queridos han sido fundamentales para afrontar con energía todas las tempestades.
  • Garbancito. Sin ti, nunca hubiese sabido que esto sí es posible.

Estilo de vida saludable:

  • Mejoras en los hábitos alimenticios: disminuir carbohidratos, eliminar gluten, aumentar proteínas, repartir las comidas en 5 ingestas diarias, eliminar el alcohol, reducir los refrescos.
  • Complementos alimenticios: Omega-3/DHA, Vitamina D3, Probiótico, Ácido fólico, inositol, selenio, manganeso
  • Deporte: running, bicicleta, excursiones por el Pirineo, bailes de salón, etc.

Lecturas

  • Libro “No tires la toalla, hazte un bonito turbante”, Marian Cisterna
  • Libro “Bienestar, autoestima y felicidad”, Raimon Gaja
  • Miles de sitios web con información

Actitud

  • Trabajar cada día la paciencia, la perseverancia,  la ilusión, la esperanza, la motivación, las ganas de superación, la fuerza y el empeño.
  • Potenciar mis aficiones
  • Escribir este blog como terapia

Recursos económicos

  • A fecha de hoy hemos necesitado unos 15000€ para los distintos tratamientos (no incluimos las facturas que nos ha pagado el seguro)
Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulo 6 (en progreso): El bebé no llega

Capítulos previos: el origen, la depresiónlas consecuencias, corazón partíola soledad.

A finales de 2009 conocí al que hoy es mi marido. Nos presentó una amiga que teníamos en común en una juerga navideña de un bar, y, aunque él nunca quiera reconocer que fue así, fui yo quien tomó la iniciativa y apostó porque ese fuese el comienzo de una bonita historia de amor.

Yo estaba muy escéptica, me costaba expresar lo que deseaba hacer en cada momento por miedo a que él me dijese que no estaba dispuesto a hacerlo conmigo e interpretaba algunos comportamientos suyos como falta de interés por mí sin que hubiese un hecho que lo justificase. Pero pronto la vida me demostró la irracionalidad de mis temores.  Aquel chico tímido disfrutaba compartiendo su tiempo conmigo, era feliz con mi familia y amigos al igual que yo lo era con los suyos, buscaba actividades que nos gustase hacer a los dos y moría de ganas por venir a verme los fines de semana. Y lo que más le importaba no era lo que hiciésemos, sino que lo hiciésemos juntos. Fue maravilloso el descubrir una nueva forma de vivir una relación de pareja.

A los 3 años desde el comienzo de nuestra relación, él me pidió formar una familia y decidimos empezar por el matrimonio. Un poquito antes de cumplir 4 añitos juntos, nos casamos, y ese mismo día comenzó nuestra búsqueda.

Lo que viene después ya lo he ido contando en algunos posts: muchas citas con ginecólogos, muchísimos análisis y pruebas, ácido fólico, sobres de complementos vitamínicos, citrato de clomifeno, pinchazos, coitos programados, aborto, IAs, FIV, betaesperas, tests de embarazo negativos, llantos, desesperación, desilusión, preocupación, citas con psicólogos, reuniones con grupos de apoyo, etc. Una etapa realmente dura.

Y ya van 22 largos meses …..

Este es el último capítulo de la serie Baches emocionales. En 6 capítulos he querido resumir aquellos episodios de mi vida que han hecho que guardase cosas inútiles en mi mochila; etapas duras en las que he ido acumulando conflictos que quedaron sin resolver. Probablemente lleguen nuevos capítulos a la serie, puesto que nadie es dueño de su destino, pero lo que sí que quiero es aprender a vivirlos conscientemente, con naturalidad y minimizando sus consecuencias devastadoras.

Vuelta de vacaciones

Vuelta de vacaciones

Hacía ya unos días que no escribía en el blog. Estuve unos días de vacaciones en la Costa Brava y al volver sucedió algo que hizo que necesitase unos días para meditar si iba a continuar con este proyecto o no. Tenía dudas de si poner demasiado foco en mis pensamientos y emociones  era perjudicial para mí, y si sería mejor tratar de ocupar todo mi tiempo evitando todo pensamiento que pudiese provocar emociones “peligrosas”.

Finalmente ayer hablé con mi psicóloga y me recomendó que siguiese escribiendo en el blog. Tratar de mantener en la trastienda mis conflictos es peligroso . Es imposible que el 100% de mi tiempo consiga inmovilizar las alas de mi mente. Si no racionalizo mis pensamientos y emociones soy vulnerable a sufrir nuevos episodios de ansiedad, depresión y desesperanza. Las emociones negativas son igualmente necesarias, siempre y cuando sean racionales. Necesito tener mis periodos de duelo: llorar, enfadarme y gritar de rabia, y también tengo que aprender a cortarlos cuando dichos periodos se prolongan demasiado. Las emociones negativas no hay que reprimirlas, sino sentirlas con naturalidad, siempre tratando que no se vuelvan irracionales y bloqueantes.

Me gustaría poder sentir preocupación  sin que se transforme en ansiedad.

Me gustaría poder sentir  tristeza pero nunca depresión.

Me gustaría poder sentir dolor sin que se convierta en desesperanza.

Me gustaría que la alegría impere en mi día a día, dejando también un pequeño espacio para la tristeza, la preocupación y el dolor.