Afrontar la betaespera con ilusión

Afrontar la betaespera con ilusión

Estoy en puertas de la betaespera de mi 3ª FIV y quiero que esta vez todo sea distinto: me he propuesto afrontarla con ilusión.

Me considero una persona pesimista y suelo pensar que es imposible que yo vaya a ser tan afortunada de poder quedarme embarazada incluso después de 2 años y medio intentándolo. Por lo tanto, una vez tras otra, anticipo el fracaso y lo asumo de tal forma que mi cabeza empieza a pensar en el plan alternativo mucho antes de saber ningún resultado. Pienso que la suerte ha sido creada sólo para los demás, y me es muy difícil cambiar el cristal de mis gafas.

Hace poco asistí una charla de una psicóloga especialista en tratar a pacientes de Reproducción Asistida, quien nos explicó que anticipar un resultado negativo de un proceso no resuelto es la forma que tenemos nosotras de tomar las riendas de una situación llena de incertidumbres.

La mayoría de las mujeres sentimos la necesidad de controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas. La Reproducción Asistida ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía hay factores que la ciencia no es capaz de controlar. Esa falta de control nos crea mucho desconcierto y proyectamos esa necesidad de tenerlo todo bajo control en una postura pesimista. Pase lo que pase, pensar con pesimismo es lo mejor. Si el resultado es positivo, el estado de euforia hará que me sea indiferente haberme equivocado en mi predicción, y si es negativo, podré decir: “Ya lo sabía” y no quedaré  ante los demás como una tonta ilusa.

Muchas veces creemos que evitar ilusionarse hará que la caída nos duela menos. Aquí aparece de nuevo una forma de tomar el control de una situación incierta, intentando reprimir nuestras emociones. Pero esto no es así, un negativo nos va a causar dolor, llegue como llegue y cuando llegue. Así que esa forma de actuar sólo lleva al sufrimiento.  Entonces…¿por qué no afrontar la espera con ilusión y esperanza?

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Intentaré hacer mi espera más dulce…

…preparando un cómodo y cálido lecho donde acogeré a mis pequeños embriones

…sintiendo 2 nuevas vidas dentro de mí

…dándoles sus primeros paseos dentro de mi tripita

…haciéndoles escuchar música por primera vez

…tejiendo con cariño unos pequeños patucos para ellos

…hablándoles de lo buena persona que es su papá

…proyectando en mi mente imágenes de mis bebés en brazos, de cómo serán y qué quiero enseñarles, sonriendo ante sus carcajadas de felicidad

 

 

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¿Por qué esta vez SÍ puede ser la buena?

¿Por qué esta vez SÍ puede ser la buena?

Cuando llevas un negativo detrás de otro cada vez se ven más fortalecidos tus temores de que ese nuevo intento va a ser igual a los anteriores. Seguir el mismo protocolo que las veces anteriores te decepciona y cualquier palabra de tu ginecólogo la interpretas a tu manera, convirtiéndola en una evidencia de tus malos presagios. El pesimismo, el miedo y la preocupación van invadiéndote poco a poco y cada vez va dejando menos hueco a la ilusión y la esperanza.

Estoy a las puertas de mi 3ª punción y quiero que esta vez esto no sea así, porque he trabajado mucho para que las cosas vayan mejor. No quiero que el pesimismo eclipse todo el duro trabajo de estos 5 meses, por eso voy a repetirme todos los días las cosas que son distintas respecto a las anteriores veces.

Sé que esta vez puede ser la buena, he hecho todo esto para que así sea:

  • Hemos cambiado a una clínica con mejores recursos y mayor experiencia, y que tiene gran prestigio y buenos resultados. Nos sentimos mejor atendidos.
  • Tenemos una ginecóloga de confianza que tiene mucho interés y está deseando que todo nos vaya muy bien.
  • Mis ovarios han estado descansando durante 5 meses, periodo durante el cual he conseguido regular mis reglas, síntoma de que mi aparato reproductor no está escacharrado.
  • He cambiado mis hábitos alimenticios (sin gluten, disminución de carbohidratos, eliminación de alcohol y refrescos, 5 ingestas diarias), notando una mejora del tránsito intestinal.
  • M y yo estamos tomando complementos alimenticios para mejorar la calidad de nuestros gametos.
  • He trabajado mucho con mi psicóloga para afrontar todas las dificultades que han ido surgiendo a nivel emocional.
  • Hemos eliminado la píldora anticonceptiva previa al inicio del tratamiento.
  • La hormona de la estimulación la hemos cambiado a una más adecuada a mi perfil hormonal, además de inyectar dosis más pequeñas.
  • El antagonista lo inyectamos a horas distintas a las que lo hacíamos en los ciclos anteriores.
  • La desencadenación de la ovulación será con fármacos diferentes  y utilizando 2 hormonas para mejora la competencia ovocitaria.
  • Vamos a intentar llevar los embriones a estado de blastocisto.
  • El laboratorio de FIV es más avanzado y podrán usar técnicas adecuadas en el caso de necesitarlo.

 

 

Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Mi caja de herramientas para superar la infertilidad

Son bastantes los recursos que he necesitado para plantar cara a la infertilidad durante estos 2 años y medio. Los comparto a continuación:

Seguros médicos

  • Seguridad Social
  • Seguro médico privado con cobertura de 2 IA y 1 FIV, así como la mayoría de las pruebas diagnósticas

Profesionales:

  • Ginecóloga. En mi caso he tenido 4 (casualmente siempre mujeres) en la sanidad privada: 1 ginecóloga que dirigía los tratamientos en cada una de las clínicas en las que he estado y 2 de apoyo en la policlínica privada de la ciudad donde vivo (al estar a cientos de kms de las clínicas de Reproducción Asistida siembre me he buscado un facultativo que me pudiese hacer las cosas que me iban mandando). Con la experiencia he podido comprobar que tener plena confianza en tu médico es indispensable para que todo vaya sobre ruedas.
  • Psicóloga. Durante el último año y medio he necesitado una terapeuta que me diese las pautas para sobrellevar toda la carga emocional que conlleva la fertilidad. Las sesiones han sido semanales en las épocas más duras y cuando he estado más tranquila ha sido suficiente con hacer revisiones cada mes.
  • Asesora holística en fertilidad. Tras los malos resultados que obtuvimos en la 1ª clínica en la que nos trataron, acudimos a Psicofertilidad Natural a que revisasen nuestro historial y nos aconsejasen los siguientes pasos a seguir.
  • Endocrino. En mi caso he necesitado acudir a consultas de endocrinología para regular algunos temillas hormonales.
  • Segundas opiniones médicas. Tuvimos consulta con 2 especialistas en reproducción de otras clínicas antes de decidir cambiarnos a la actual.
  • Servicio de ginecología de la Seguridad Social. A la par que iniciamos tratamientos en la sanidad privada, movimos los temas en SS, donde hicimos algunas de las pruebas de diagnóstico requeridas.
  • Médico y psicóloga de Seguridad Social. Únicamente para gestionar el tema de bajas laborales y derivarme a ginecología.

Otros recursos humanos en los que he podido apoyarme:

  • Grupo de Apoyo Hello!. Magnífica iniciativa creada por Marian Cisterna y en la que se organizan talleres gratuitos para pacientes de Reproducción Asistida.
  • Redes sociales y blogosfera. En mi caso, al no vivir en Zaragoza y no poder asistir a las tertulias-café presenciales del grupo de apoyo antes mencionado, no me ha sido posible conocer a otras chicas en los mismos apuros y he tenido que recurrir a leer a mis compañeras virtuales de #infertilpandy .  Me ha ayudado a no sentirme sola en la batalla.
  • M, mamá, amigos muy íntimos y buenos compañeros de trabajo. El amor, el cariño y la compasión de aquellos seres más queridos han sido fundamentales para afrontar con energía todas las tempestades.
  • Garbancito. Sin ti, nunca hubiese sabido que esto sí es posible.

Estilo de vida saludable:

  • Mejoras en los hábitos alimenticios: disminuir carbohidratos, eliminar gluten, aumentar proteínas, repartir las comidas en 5 ingestas diarias, eliminar el alcohol, reducir los refrescos.
  • Complementos alimenticios: Omega-3/DHA, Vitamina D3, Probiótico, Ácido fólico, inositol, selenio, manganeso
  • Deporte: running, bicicleta, excursiones por el Pirineo, bailes de salón, etc.

Lecturas

  • Libro “No tires la toalla, hazte un bonito turbante”, Marian Cisterna
  • Libro “Bienestar, autoestima y felicidad”, Raimon Gaja
  • Miles de sitios web con información

Actitud

  • Trabajar cada día la paciencia, la perseverancia,  la ilusión, la esperanza, la motivación, las ganas de superación, la fuerza y el empeño.
  • Potenciar mis aficiones
  • Escribir este blog como terapia

Recursos económicos

  • A fecha de hoy hemos necesitado unos 15000€ para los distintos tratamientos (no incluimos las facturas que nos ha pagado el seguro)
La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

La sexualidad durante la Reproducción Asistida, la gran olvidada

Cuando comenzamos a buscar bebé, teníamos muchísima ilusión y motivación pensando en que el día menos pensado, en uno de esos románticos revolcones, engendraríamos a nuestro bonito churumbel. Estábamos recién casados y fantaseábamos acerca de cómo estaríamos en el plazo de un año: ¿ya habría nacido nuestro bebé o todavía estaríamos con la barrigota?

Yo acababa de dejar de usar el anillo vaginal; me lo había recetado el ginecólogo unos años antes al diagnosticarme Ovarios Poliquísticos ó Polifoliculares (les han llamado de todo ya), lo que ayudaría a regular mis reglas. Como no sabía qué sorpresa me tenía preparada mi aparato reproductor una vez que le dejase a su libre albedrío, por lo pronto mi cabeza optó por ofrecer una actitud optimista. Y con ese positivismo, empezamos a jugar a nuestra lotería particular comprando boletos con frecuencia 🙂

Pronto me di cuenta que allí algo no iba bien, las reglas tardaban muchísimo en venir. Visité a mi ginecóloga, quien me indicó que mis ciclos parecían ser anovulatorios. Y empecé a preocuparme por todas las cosas que podían estar mal en relación a mis ovarios.

Poco a poco el sexo dejó de interesarme tanto, porque yo lo veía como el medio para llegar a mi fin, y si ya no había posibilidad de fin, ¿para qué me servía el medio? Además, las jornadas laborales de más de 10 horas no nos ayudaban; siendo el cansancio la excusa perfecta para espaciar nuestros encuentros de pasión y desenfreno.

Y finalmente, en el momento en el que nos pusimos en manos de un especialista para que asistiese nuestra reproducción,  el sexo pasó prácticamente a un segundo plano. Resultaba paradójico que lo que en principio era la herramienta que conducía a nuestro objetivo, de golpe y porrazo se convirtiese en la gran olvidada.

Primero llegó a nuestras vidas el citrato de clomifeno con sus coitos programados, que cada mes incluían una semana fantástica para deshojar la margarita (hoy sí, mañana no, etc). La semana anterior nos la tomábamos de “vacaciones” para luego poder cogerlo con más ganas; y la de después, una vez deshojado el último pétalo de la margarita y con los deberes ya hechos, volvíamos a descansar aliviados de tanta presión.

Con nuestro primer embarazo llegaron las pérdidas y sus consiguientes recomendaciones médicas de evitar los encuentros sexuales. Y después, a raíz del aborto, surgieron los miedos a que el sexo pudiese dificultar el buen desarrollo de un embrión en caso de un nuevo embarazo. Así que, de ese momento en adelante, trataríamos de abstenernos una vez pasada nuestra semana fértil.

Y seguímos deshojando margaritas………

……….hasta que la cosa se tornó más seria y menos romántica ¡Ibamos a intentar que yo me quedase embarazada sin ni siquiera tocarnos! ¡Magia!

En los 2 meses que siguieron con ciclos de Inseminaciones Artificiales la frecuencia de los encuentros siguió disminuyendo; sumando los días previos de abstinencia necesarios para la buena calidad seminal y los días posteriores de guarda por nuestros miedos, nos quedaba pocos días para el disfrute.

Y hoy, en plena betaespera de nuestra primera FIV, disfrutamos de una maravillosa prohibición médica de mantener cualquier encuentro sexual hasta conocer el resultado.

¿CUANDO LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA ENTRA POR LA PUERTA, EL SEXO SALE POR LA VENTANA?

¡No, me niego a pensar eso! Hay que tomar cartas en el asunto,  ¡ya! (bueno, cuando nos levanten el veto)

Seguiré hablando de este tema en otros posts (sin contar secretos de alcoba, está claro, jejeje)

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Racionalizando pensamientos negativos durante la betaespera

Como comenté el martes, mis betaesperas se caracterizan porque mi cabeza se llena de pensamientos exageradamente negativos que no paran de torturarme. La realidad no es tan mala como yo la veo, pero los continuos intentos fallidos a lo largo de estos 20 largos meses han hecho que yo tenga una visión del proceso negativa y unas expectativas de fracaso.

Un intento fallido en un ciclo de RA me va a afectar según el modo en el que yo piense sobre ello, así que he de intentar modificar la forma en el que pienso ese dato objetivo, tratando de buscar un equilibrio entre las valoraciones positivas (tampoco es bueno verlo todo de color de rosa) y negativas que pueda hacer de los acontecimientos.

Voy a poner en práctica una técnica que me ayude a racionalizar estos pensamientos: la discusión de pensamientos. Intentaré usar el blog a modo de block de notas en cualquier otro momento cuando un pensamiento distorsionado me desestabilice, aplicando esta técnica.

Esta técnica trata de cuestionar la veracidad de nuestros pensamientos con unos sencillos pasos:

Pensamiento: Los embriones que obtuvimos en nuestra FIV son de mala calidad. El test de embarazo será negativo. Este intento es como tirar el dinero y nuestra energía a la basura. Los embriones van a ser siempre malos. No vamos a conseguir ser padres nunca.

Paso 1. ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

90

Paso 2. Emociones negativas que me produce ese pensamiento (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (100)

Rabia (80)

Paso 3. Confrontar el pensamiento, analizando la validez, utilidad y veracidad del pensamiento.

Una semana antes de la punción yo “predije” que me iban a cancelar el ciclo porque los folículos no crecían y no era capaz de producir óvulos viables. Sin embargo, quedó demostrado que mis pensamientos eran totalmente falsos, ni mucho menos se cumplió mi predicción.

En ningún sitio se especifica que no se pueda conseguir un embarazo si los embriones no son de alta calidad y tampoco que eso signifique que en futuros tratamientos nos fuese a ocurrir lo mismo.

El médico nos dijo que no le diésemos ninguna importancia y que los embriones aunque no eran de alta calidad eran buenos. Además, el día de la punción folicular nos explicó que de todos los embriones que se obtuviesen de los 12 óvulos no todos evolucionarían y por estadísticas a lo mejor sólo 1 podría dejarme embarazada. En ningún momento nos dijo que hubiese un problema ni que lo teníamos que cancelar porque no había ninguna probabilidad.

Yo no puedo predecir si algún día conseguiré ser madre o no, pero ya he conseguido quedarme embarazada 1 vez de forma natural, así que ahora de la noche a la mañana nuestra fertilidad no se va a ir al garete.

Las probabilidades de conseguir embarazo en este ciclo siguen siendo del 50%, nadie nos ha dicho que en nuestro caso sea inferior.

Si otra persona estuviese en mi situación le diría que al final es cuestión de intentarlo y tener un poquito de paciencia, no desesperar. Cuanto más se intenta más probabilidades hay de que salga bien y  que piense que en una de esas saldrá bien. También le diría que no se compare con los demás, que haga caso a los médicos que son los únicos que pueden evaluar su caso en particular y que son lo suficientemente profesionales como para luchar porque nuestro proyecto salga adelante y explicarnos los problemas que surjan con sinceridad.

En lugar de tal y como lo pienso ahora, la situación se podría interpretar como que estoy viviendo una nueva oportunidad para alzanzar nuestro sueño.

Este pensamiento no me ayuda ya que me crea ansiedad y angustia y hace que el tiempo hasta el día del test de embarazo sea lento y doloroso. Que yo piense que salga bien o mal no va hacer que cambie el resultado.

Si finalmente ocurriese el que sea un intento fallido lo único que pasaría es que tendríamos que volver a comenzar un nuevo ciclo desde el principio y gastaríamos otro pico más. Sin embargo, ahora los médicos conocen mi cuerpo y cómo respondo al tratamiento, con lo que para la próxima pueden hacer un tratamiento a medida para mí. Además, ya tengo la experiencia, conozco todos los pasos y los sé superar todos sin problemas. Ya sabemos que tengo muchos óvulos, y que fecundan sin problemas. Sólo es cuestión de un par de meses más.

Paso 4. Y ahora, ¿en qué medida me creo ese pensamiento? (Valorar de 0 a 100)

50

Paso 2. Volver  a valorar las emociones negativas que me produce (Valorar cada una de ellas de 0 a 100)

Tristeza (80)

Ansiedad (50)

Rabia (40)

Bueno, pues parece que sí que me sirve, ¿no? ¡¡¡Leeré este post cada vez que vuelva a mi cabeza ese pensamiento dinamitadizador!!!

 

La betaespera

La betaespera

Hace 2 semanas hablaba de que había comenzado primer ciclo de FIV. Ayer fue el día de la transferencia de embriones y comenzó la larga betaespera, la tercera “oficial” desde comencé los TRAs, y mi 9ª si cuento los ciclos que hice con Omifin.

El viernes, día de la captación de ovocitos, fue un día con final feliz: habíamos obtenido un número considerable de óvulos (12) y una buena calidad espermática. El sábado las buenas noticias continuaron: 9 de los 12 habían fecundado, los otros 3 no estaban maduros, pero ¡9 era un número perfecto! Y empezó la euforia: llamamos a nuestros familiares y empezamos a fantasear sobre  equipos de baloncesto embrionarios, congelación para futuros intentos, etc; lo que realimentó nuestro positivismo y euforia. Teníamos esperanza en que esta ya sería la definitiva, aunque nos tuvieran que hacer varias transfers. Pero las cosas no podían salir tan bien, la autovía hacia nuestro destino no fue más que un espejismo; el camino pedregoso lleno de curvas y cuesta arriba seguía estando allí: ayer, justo antes de la transfer,  únicamente quedaban 2 embriones de calidad media. Y caí desde las alturas a las que habíamos subido durante el fin de semana. Volví a derrumbarme.

Hoy los 2 embrioncitos ya están dentro de mí, o quizás hayan estado y ya se hayan ido, o quizás estén pero se irán en unos días, o en el mejor de los casos, permanecerán para siempre, pero eso no lo sabremos hasta el 3 de Agosto, día en que tengo programado el test de embarazo en sangre.  No sé lo que pasará, pero sí sé que me encuentro desperanzada, como lo he estado en las otras 2 betaesperas “oficiales”. Soy pesimista (más aún, catastrofista) por naturaleza y siempre doy por supuesto que va a salir mal. Es difícil de explicar lo que me pasa, pero parece que solamente me siento contenta a la vista de las oportunidades, y una vez que esas oportunidades llegan, en lugar de sentirme esperanzada e ilusionada, me siento derrotada y deseando que llegue una nueva oportunidad, anticipando un resultado negativo de esa ocasión que acaba de llegar.

Me resulta difícil encontrar un equilibrio que no me haga sufrir.  Pero…¡no puedo prescindir de lo positivo para protegerme de las caídas! Necesito ilusionarme y sentir esperanza, pero he de conseguir que eso no me haga ser demasiado positiva ante una buena noticia, perdiendo la objetividad y creando grandes expectativas. Necesito saber frenar mi mente y voy a buscar el modo de hacerlo.

¡ODIOSA BETAESPERA!

El apoyo de mi pareja durante la Reproducción Asistida

El apoyo de mi pareja durante la Reproducción Asistida

La semana pasada escribía acerca del apoyo de terceras personas durante los tratamientos de Reproducción Asistida y dejaba para otro post lo relativo a la pareja. Bueno, pues aquí va…

Durante los distintos TRA por los que he pasado, M es la persona en la que me  he apoyado en los momentos de bajo estado de ánimo; cuando he llorado de rabia y desconsuelo, cuando me he enfadado por el trato recibido en la sanidad pública, cuando he estado ansiosa e impaciente porque he tenido que esperar todavía un mes más, cuando he tenido miedo a las agujas, cuando he deseado ser la mujer invisible... Él siempre ha estado  a mi lado. Es lógico pues en el fondo ambos vamos en la misma barca, remando con fuerza hacia un mismo destino. Sin embargo, no ha sido hasta hace aproximadamente un mes  que verdaderamente siento que estamos en casi completa sintonía, que por fin remamos sincronizados.

Ya he comentado en otros posts que soy muy impaciente y que en mi cabeza hay instalado un reloj biológico de la maternidad. Mi cabeza le da mil vueltas a las cosas que me preocupan en bucle infinito, me obsesiono. M es todo lo contrario, tranquilo, paciente y muy pragmático. Yo funciono en modo multitarea, gestionando todos los contextos a la vez y él en modo secuencial – cuando ha de hacer algo cambia el  contexto y marchando! Yo solía interpretar su sosiego como desidia, y decidía estimular su intranquilidad para intentar que se uniese a mi movimiento, y es entonces cuando emergieron nuestros primeros conflictos.

Cuando se alteran mis emociones me vuelvo muy irracional, todo resulta ser una catástrofe, me enfado y la rabia hace que salgan de mi boca palabras que mi corazón no siente, palabras derrotistas e incluso de desprecio hacia mí ser. Al principio M venía a mí, e intentaba racionalizar todas esas cosas; usaba un tono que yo interpretaba como de enfado, de reproche, y me explicaba por qué yo no debía sentirme así. Yo lo interpretaba como una regañina, y eso me hacía sentir que yo tenía pensamientos y sentimientos equivocados y que debía reprimirlos; y me sentía culpable por sentirme así. Después  llegaba el llanto desconsolado. M ya no sabía qué recursos utilizar de los que él conocía: el diálogo y la racionalización; si esos no habían funcionado, lo único que le quedaba era no hacer nada. Y eso es lo que finalmente hacía, si bien habiendo dicho previamente:

De verdad, yo ya no sé cómo ayudarte,

lo que generaba en mí más llanto desesperado.  Después de unas horas de ambiente tenso, yo pedía perdón a lo rey Juan Carlos:

Lo siento, no volverá a ocurrir,

a lo que él respondía

No te preocupes

Besos. Abrazos. Y yo me apuntaba los deberes “tengo que reprimir mis sentimientos para que mi marido esté contento”. Pero el conflicto quedaba sin resolver,  y la situación volvía a repetirse.

El tema de querer ser la mujer invisible también es algo que ha generado alguna que otra chispa. M no entendía mi asislamiento social ni que sufriese estando con niños y mamás si tanto deseaba tener un bebé. Él no se afligía por no poder hacer su propio brindis y nunca podía imaginar que yo sufriese por no poder hacerlo. Eso hacía que inicialmente no respetase mis límites hasta los cuales yo podía llegar, me judgaba y me sugería cambios. Yo deseaba satisfacerle, hacía de tripas corazón y me lanzaba a todo reto emocional que surgiese con la finalidad de demostrarle que yo podía con todo eso y más, cuando lo único que conseguía era hipotecar mi tiempo libre a cambio de realimentar mi sufrimiento.

Y él me apoyaba, nos apoyábamos, pero basándonos únicamente en el amor y el cariño. Nos faltaba sentir empatía el uno del otro.

Hay 2 cosas que hemos hecho y que nos ha venido muy bien para limar esas pequeñas asperezas:

  • leer el libro “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” de John Gray. Este libro explica muchas cosas acerca de la relación de hombres y mujeres con el otro sexo , ofreciendo muchos consejos a ambos para mejorarlas;
  • asistir a una charla para parejas en TRA, donde una psicóloga analizó distintos aspectos que se ven afectados en una pareja que está pasando por  procesos de reproducción asistida;

Y después de eso yo creo que por fin comprendemos la forma de sentir y comportarse del otro,  conocemos y respetamos sus límites emocionales  y sabemos cómo actuar en las distintas situaciones sin crear frustación. Yo sé que él desea un hijo tanto como yo, aunque no lo diga cada día y a cada hora. Me atrevo a expresar mis sentimientos sin miedo a ser judgada o a recibir una regañina. No recibo críticas por rumiar mis problemas, sino que veo una mano que me ayuda a salir de la rueda. No me siento obligada a hacer cosas que me ponen triste para satisfacerle….

Nuestros sentimientos son LIBRES por fin.