Capítulo 1: El origen

Capítulo 1: El origen

El día que decidí que podía y quería ser delgada fue uno de los principales puntos de inflexión en mi vida. No, mejor dicho, yo creo que fue EL PUNTO DE INFLEXIÓN; por eso he titulado este capítulo “El origen”.

De niña era una niña gordita a la que se le daban mal los deportes; aunque lista y muy aplicada, eso sí. Una hija casi perfecta (trabajadora, obediente, alegre, risueña, etc) y una nieta perfecta del todo (nunca dejaba nada en el plato 😉 ) . De adolescente seguía teniendo unos kilitos de más, pero seguía siendo brillante. Y llegué a la Universidad, donde dejé de tener unos resultados académicos tan excelentes, aunque esos kilos de más no se fueron con ellos 😦  . La verdad es que nunca me había planteado intentar cambiar mi cuerpo; siempre había sido así y asumía que así lo iba a ser siempre, y,  aunque hubiese preferido que mi físico fuese de otra forma, lo aceptaba tal y como era.

Pero a mis 20, algo cambiaría en mi vida que hizo que pasase por mi cabeza una imagen de mi cuerpo delgado y estupendo, el pasar de vivir en una residencia de estudiantes con un menú altamente calórico a compartir un piso de alquiler con 2 compañeras de clase. ¡Tenía en mis manos la posibilidad de dejar de ser gordita! ¡Lo quería! Y lo quería YA.

Y esta fue la fórmula aplicada y el resultado obtenido:

Perfección + Impaciencia + Fuerza de Voluntad  = Obsesión

Prohibí a mi madre que me preparase ningún tipo de comida en tupper. Empecé a reducir drásticamente la cantidad de calorías ingeridas y salía a correr cada día al terminar las clases. Calmaba la ansiedad con tabaco. En poco tiempo obtuve resultados significativos; todavía no tenía el valor de subirme a una báscula pero notaba que la ropa empezaba a quedarme grande. Y eso me animaba a limitar todavía más mi combustible,  con el fin de llegar a mi meta cuanto antes.

A los 4 meses, en Febrero, comenzó el primer periodo de exámenes y yo llegué con la batería al mínimo. Estaba muy débil. Sentía que un fracaso absoluto estaba a punto de llegar a mi vida; iba a suspenderlo todo, perdería el curso, me quedaría atrás con los chic@s de la siguiente promoción, los suspensos no gustarían a las empresas, nadie me daría trabajo, no tendría de qué vivir… ¡CATÁSTROFE!

Y caí en una DEPRESIÓN (hablaré de ello en otro post), hecho que ha marcado el resto de mi vida y que cargó mi mochila con diversos conflictos emocionales, algunos de ellos ya resueltos,  y otros que todavía perduran…

¡¡¡A POR ELLOS!!!

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