La felicidad del ignorante

La felicidad del ignorante

¡Qué levante la mano el que ha corrido a ver el resultado de un examen segundos después de que el profesor colgase la lista en el tablón de anuncios de la Universidad! ¡o la que no ha podido esperar a hacerse la beta y 2 días antes ya ha probado a ver si se veía la segunda rayita de un test de embarazo!

¡Señores y señoras! Aunque no lo creáis, aunque mi marido crea que soy la persona más impaciente del Universo…. yo suelo meditar acerca de cuándo es el mejor momento conocer ese dato y prefiero esperar a ese mejor momento, aunque me coma la incertidumbre.

Hace mucho tiempo que pienso que soy adicta a la protección emocional. Me cuesta enfrentarme a los eventos fortuitos que causan dolor. Me considero una persona pesimista, y eso hace que ante un dato incierto, siempre tienda a pensar que se resolverá como negativo y por lo tanto me causará dolor.

Me he acostumbrado a vivir la duda y la incertidumbre como un estado confortable, y a prolongarlo al máximo siempre que he podido.

Creo que la primera vez que fui consciente de mi adicción fue cuando rompí mi relación con mi anterior pareja y me di cuenta de todos los años que había vivido sin hablar las cosas con sinceridad. Tenía miedo a saber la verdad, porque la verdad me haría sentir la necesidad de tomar decisiones drásticas muy dolorosas. Y aprendí a vivir en la ignorancia y sobre ella construía mi propia interpretación de la realidad. Pensaba que las cosas serían como yo quería que fueran y me negaba a saber cómo realmente eran. Vivía en un eterno Carnaval.

Creo que ye mejorado muchísimo en este aspecto. Poco a poco voy aprendiendo que prolongar el conocer una realidad negativa no me hace sufrir menos, al contrario, sufro 2 veces: el periodo de incertidumbre y después el de duelo. Sin embargo, creo que en ocasiones todavía no consigo salir de la zona de confort de la ignorancia.

 

 

Técnica Pomodoro

Técnica Pomodoro

Estos dos últimos meses en el trabajo estaba muchas veces  en el bucle:

[baja concentración –> bajo rendimiento –> culpabilidad –> desmotivación] (repeat)

Y me costaba mucho salir de esa rueda.

Un día leyendo por Internet encontré una técnica llamada técnica Pomodoro (llamada así por el reloj de cocina con forma de tomate que hay en muchas casas) para mejorar la administración del tiempo y decidí aplicarla para esos momentos en que me cuesta motivarme para sacar buenos resultados en el trabajo.

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Es una técnica muy sencilla. Se trata de ponerte una cuenta atrás de 25 minutos (yo uso un temporizador online para controlarlo), tiempo durante el cual realizarás una tarea que te hayas programado que necesita esa dedicación y comprometerte a terminar ese trabajo en ese tiempo. Es importante evitar distracciones. Al cabo de tu jornada de trabajo habrás realizado unos 10 ó 15 pomodoros, y habrás alcanzado unos objetivos concretos.

La técnica también permite incluir intervalos de 5-10 minutos de descanso entre pomodoros, que yo uso para leer correos, contestar a los chats de trabajo, tomarte el almuerzo de media mañana o salir al baño. Al final del día te darás cuenta de que vas avanzando con tus tareas, lo cual genera satisfacción y motivación.

A mí me ha venido bastante bien para esos días de bajón que no hay forma de salir del bucle pesimista. Tengo la suerte de que mi profesión es muy creativa y me permite estos modelos de planificación, pero entiendo que no todo el mundo puede hacer uso de este tipo de estrategias para hacer su jornada más agradable, aunque sí creo se puede aplicar en casi todos los trabajos de oficina.

 

La música que me da energía: BSO La vita è bella

La música que me da energía: BSO La vita è bella

Hoy toca entrada de música, que es VIERNESSSSS  y aunque sea día 13 hay que celebrarlo.  Se trata de la BSO de mi película favorita: La vita è bella, de Roberto Benigni (música del compositor Nicola Piovani) . ¡¡¡¡PRECIOSÍSIMA!!!!

¡¡¡¡Buenos días, princesa!!!! 

Track 7: BSO La vita è bella (Nicola Piovani)

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

La música que me da energía: Shake it off (Taylor Swift)

Este post se lo dedico a mi marido, mi compañero, mi amigo, mi amante, mi confidente, mi cómplice. ¡TE QUIERO!

El jueves mi ginecóloga me programó mi 2ª FIV cuyo ciclo comienza este viernes día 23 de Octubre. Desde entonces he estado muy nerviosa e inquieta por la nueva oportunidad que se nos presenta. Durante el fin de semana, M supo escucharme, comprenderme y consolarme mejor que nunca. Y viví un momento especialmente mágico cuando bailamos juntos para sacudir todas nuestras preocupaciones …..

SHAKE IT OFF!!!

Track 6: Shake it off (Taylor Swift)

La música que me da energía: Sonata nº21 “Waldstein” (Beethoven)

La música que me da energía: Sonata nº21 “Waldstein” (Beethoven)

Durante mi infancia y adolescencia fui pianista. Cuando salí fuera a estudiar a la Universidad tuve que dejarlo porque me resultaba imposible compatibilizar la música con la carrera. Había adquirido un nivel que requería una dedicación de unas 2 horas diarias para no perder agilidad en los dedos y, como veía que no avanzaba practicando los fines de semana únicamente cuando no tenía otros quehaceres, finalmente lo abandoné por completo.

Quizás algún día lo retome, porque me apasionaba. Mientras tanto, os dejo una sonata preciosa de Beethoven, mi compositor favorito en cuanto obras de piano:

Track 5: Sonata nº21 “Waldstein” (Beethoven)

En ocasiones pierdo la paciencia, pero no soy impaciente.

En ocasiones pierdo la paciencia, pero no soy impaciente.

M suele decirme que soy impaciente. Él normalmente actúa con prudencia y cuida mucho sus críticas hacia mí, así que es una de las pocas calificaciones negativas que he recibido de él, probablemente la única seria y que le resulta más molesta. Sin embargo, si alguien me preguntase cómo soy, creo que “impaciente” no sería uno de los adjetivos que utilizaría para mi autoretrato.

La etiqueta de “impaciente” es algo que yo he adoptado a raíz las circunstancias que han hecho que tuviese que rehacer mi vida sentimental y empezar desde 0 a una edad en la que otras chicas ya están empezando a tener niños. Dichas circunstancias han hecho que sintiese preocupación y ansiedad al escuchar el tic-tac amenazador del reloj biológico de la maternidad. Y desde entonces me he quedado con una definición absoluta e irremediable: “siento impaciencia, luego soy impaciente”.

Dicha categorización hace que ante el largo proceso de la Reproducción Asistida me vea incapaz de vivirlo sin sufrimiento, creando pensamientos y emociones irracionales: “Si soy impaciente, soy incapaz de esperar 2, 3 ó 5 años hasta conseguir mi meta, me cansaré de luchar y desistiré mucho antes. Así nunca conseguiré mi objetivo. No puedo esperar tanto, lo voy a pasar muy mal mientras llega mi anhelado deseo. Me siento débil y desmotivada.”

Pero ser impaciente sólo es una calificación parcial de mí misma. Puedo demostrar que soy capaz de no perder la paciencia y que lo he hecho en numerosas ocasiones:

  • He estudiado una carrera durante 5 largos años. He tenido la paciencia de preparar con esmero cada práctica y cada prueba.
  • No me gusta que me den los regalos antes de mi cumpleaños, ni que me desvelen la sorpresa. Me gusta esperar a que llegue el día.
  • En ocasiones, tengo que repetir varias veces la misma explicación a algunos compañeros de trabajo, y en ningún momento pierdo la paciencia.
  • Soy capaz de viajar en avión durante más de 10 horas sin sentir ansiedad.
  • Me propongo objetivos a largo plazo.
  • etc

Sé que soy capaz de controlar mi ansiedad ante el pensamiento de que nuestro bebé todavía no llega. He demostrado en otras ocasiones que sé ser paciente. Si he podido en el pasado, puedo hacerlo esta vez también.

BYE, BYE, ETIQUETAS: ¡¡¡NO SOY IMPACIENTE!!!