Mi botiquín para enfermedades del alma

Mi botiquín para enfermedades del alma

Hoy tengo deberes que hacer. Ana, mi psicóloga, me recomendó que preparase un botiquín para mis enfermedades de alma, una cajita donde tener a mano todos los recursos que me ayudan a estar mejor en los momentos ploff.

 

emergency-doctor-147857_640

 

Cuando nos metemos en un torbellino de emociones irracionales nos es muy difícil encontrar esa rama robusta y firme que nos permita agarrarnos fuerte y evitar que nos arrastre sin control hasta cualquier sitio del que no seamos capaces de volver. Y al igual que cuando estamos enfermos nos tomamos una píldora que evita que la infección y el dolor vayan a peor, nuestra alma también necesita esas píldoras que nos alivien y nos curen, esa rama fuerte y robusta que nos ayude a que nuestro alma no sufra el vaivén de las circunstancias de una dura y cruel realidad.  Es por eso que es importante tener una buena provisión de píldoras en nuestro botiquín para las enfermedades del alma.

Este es el contenido de mi botiquín personal:

 

Inferioritis

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que mi cuerpo es defectuoso, me siento fracasada, me digo a mi misma que soy la oveja negra de la familia, creo que mi tiempo es menos valioso porque yo no tengo hijos, estoy convencida de que a mí no se me ha concedido la posibilidad de ser madre, siento que la naturaleza me está diciendo que yo no soy válida para tener un hijo, se me ha pasado el arroz, mis óvulos soy muy viejos, me veo fea, mi cuerpo de disgusta, no me gusta hacerme fotos y mucho menos verme en ellas, me gustaría no ser yo, no me apetece arreglarme ni comprarme ropa, prefiero salir en chandal, salgo de cualquier forma sin importarme mi aspecto físico, …
  • Tratamiento: 
    • Ponerme mis zapatillas, enfundarme las mallas y salir a hacer deporte para demostrarme a mi misma que estoy en forma y que mi cuerpo es sano y fuerte
    • Darme una ducha, lavar y secar mi pelo y darle caña a la plancha. Coger la brocha y darme una buena sesión de chapa y pintura.
    • Ponerme unos taconazos, un vestido bien ajustadito a la cintura o llevar ropa fresquita muy sexy 😉
    • Broncearme bajo el sol.
    • Recordarme a mí misma todas las cosas buenas que tengo y todo lo que sé hacer muy bien.
    • Listar todas las cosas buena que tiene ser una mamá de más de 35 años si algún día consigo serlo.

 

Desmotivación en el trabajo

  • Frecuencia: frecuente (3 de los 5 días que trabajo a la semana)
  • Sintomatología: se me hace cuesta arriba enfrentarme a los marrones, miro el reloj continuamente para ver cuánto queda para acabar la jornada, me pongo a buscar en Internet frecuentemente cosas que no son del trabajo, me noto muy cansada y sin ganas de hacer nada, pospongo todas las tareas que puedo para mañana, elijo las tareas más sencillas, tengo numerosos despistes, …
  • Tratamiento:
    • Elaborar cada día el plan de trabajo del día siguiente lo más detallado posible, indicando tiempos para evitar dejar espacio a la improvisación.
    • Utilizar la técnica Pomodoro para concentrarme en tareas concretas y comprometerme a terminarlas en el tiempo establecido.
    • Acudir a la oficina al menos 2 veces a la semana (evitar el teletrabajo demasiados días de la semana).
    • Planificar 1 sesión diaria de 1 hora en la que cada día de la semana haga una actividad distinta.
    • Hablar con mi jefe y pedirle una sesión de formación para aprender cosas nuevas.
    • Iniciar un nuevo proyecto o actividad complementaria al trabajo del día a día.
    • Apuntar en un papel las veces que me distraigo buscando cosas no relacionadas con el trabajo y el tiempo que invierto para ser consciente de ello.
    • Leer el correo personal únicamente al final del día.

 

Desilusión por vivir

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: no tengo ganas de salir de casa, me tiro en el sofá y enciendo la tele sin nada concreto que ver, me pongo a mirar foros de infertilidad continuamente, acabo de trabajar y no me apetece hacer ninguna de las cosas que me había programado para esa tarde, tengo ganas de que pasen las horas, los días, los meses, pienso en si debería empezar a tomar antidepresivos, nunca encuentro el momento de tener sexo, …
  • Tratamiento: 
    • Hojear mis revistas y mis libros de cocina y pensar en nuevas recetas para elaborar en los próximos días
    • Recordar esa Wish List y esos dineritos que reservo cada mes para darme un pequeño caprichito de vez en cuando
    • Pensar en el próximo viaje que quiero hacer e imaginarme cuándo será, cómo y dónde.
    • Pensar en la decoración de la casa, ¿qué es lo próximo que nos gustaría hacer en nuestro hogar?
    • Leer manuales de fotografía, coger mi cámara y practicar.
    • Cambiar la forma de hacer las cosas ese día: ir a un nuevo supermercado a comprar, salir a cenar a un restaurante diferente, preparar un bocadillo y comer en un merendero, cambiar el sitio desde donde teletrabajar, salir al cine entre semana, etc

 

Desesperanza

  • Frecuencia: muy frecuente (a diario)
  • Sintomatología: pienso que nunca voy a conseguir ser madre
  • Tratamiento:
    • Recordar a todas las luchadoras de la #infertilpandy que demuestran cada día que …. ¡¡¡Sí se puede!!!!

 

Tristeza

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces a la semana y a diario tras tratamiento fallido)
  • Sintomatología:  subo a la habitación, cierro la puerta, me tumbo en la cama con un pañuelo y me pongo a llorar.
  • Tratamiento:
    • Venga…..¡¡¡esa música que me da energía!!!
    • Salir a una terracita a tomar una cerveza con unos frutos secos
    • Una escapada al aire libre: excursión por el Pirineo, salir a conocer un pueblo pintoresco y fotografiar, una caminata con el campo o una vueltecita con mi bicicleta
    • Quedar a tomar un café con alguien de mi círculo de confianza
    • Ver una peli

 

Preocupación y pensamientos rumiativos

  • Frecuencia: muy frecuente (100% del tiempo que mi mente no está ocupada o durmiendo)
  • Sintomatología: Mientras estoy haciendo actividades que no mantienen mi mente ocupada (planchar, ducharme, hacer la cama, ir a la compra, etc) …¿y si no he tomado la decisión correcta? ¿y si hice lo que no debía? ¿y si no me estuve lo suficientemente quieta? ¿y si no respondo bien a la estimulación? ¿y si mi endometrio no está preparado? ¿y si mis embriones no tienen la calidad suficiente? ¿y si nunca puedo ser madre?
  • Tratamiento:

 

Miedo

  • Frecuencia: frecuente (2-3 veces por semana)
  • Sintomatología: me da miedo que el resultado de una prueba, de una beta o de una ecografía no sea lo que me gustaría, me asusta que un tratamiento vuelva a fallar, me aterra salir a la plaza un día de mercado y encontrarme con miles de bebés y embarazadas, no veo cómo enfrentarme a una visita al hospital del nacimiento de un nuevo bebé.
  • Tratamiento:
    • Abrazarme a M y cogerle fuerte de la mano para saber que no estoy sola en esto.

 

Ansiedad

  • Frecuencia: ocasional (1 ó 2 veces al mes)
  • Sintomatología: [¡¡¡AVISO, SOY MUY CATASTROFISTA!!!]siento que algo muy grave me está pasando, que ese pinchazo en el pecho es un síntoma de que tengo un cáncer, que mi tiroides va a ir a peor y llegará un punto en que no tendrá remedio, creo que me voy a morir muy joven, que alguno de los 2 se quedará en el paro, o incluso los 2, que nos quedaremos sin dinero para tratamientos, e incluso no podremos pagar nuestras facturas, etc, etc, etc
  • Tratamiento:

 

 

 

 

 

Mi segundo aborto

Mi segundo aborto

Ayer fue un día muy triste, quizás el día más triste de toda mi vida. Cuando a M se le volvió a romper el corazón y yo caí al suelo rendida después de tanto esfuerzo inútil.

Ayer íbamos a buscar el alta a Barcelona y nos volvimos con un informe para que me practiquen en los próximos días un legrado. No se vio latido, no se vio embrión. Batí el récord del anterior embarazo, esta vez ni llegamos a oír su pequeño corazoncito.

Ayer nos acostamos sabiendo que hoy despertaríamos de una horrible pesadilla que era nuestra dura realidad.

Me estoy consumiendo, por dentro y por fuera. Se me acaban las fuerzas para continuar la lucha. Y me he llegado hasta plantearme abandonar este proyecto del todo y vivir feliz con la persona más maravillosa que he tenido suerte de tener a mi lado. Él lo es todo, el único que me ha demostrado que yo soy lo más importante que tiene. M, mi familia.

A ratos pienso si nuestros embrioncitos saben que el mundo que esta sociedad deja es una auténtica mierda, que no quieren un planeta sin capa de ozono ni vivir sin saber si podrán disfrutar de una pensión digna a los 80 años. ¿de verdad, mis pequeños amores? ¿es eso lo que queréis decirnos?

Esto es muy injusto. Somos 2 buenas personas que se quieren muchísimo. No nos merecemos que tengamos que vivir esta situación tan tremendamente dura.

Sólo me mueve la esperanza de  que algún día pueda pensar que la vida tiene sentido, aunque ahora en estos momentos desee incluso morir.

M, lucharé porque te quiero, porque eres lo único que da sentido a mi vida y mi amor por tí la luz de mi camino. ¡TE QUIERO!

 

 

 

 

 

¡¡¡Beta positiva!!!

¡¡¡Beta positiva!!!

Síiiiiii……..908 días después de iniciar nuestra búsqueda por fin puedo gritar que ¡estoy embarazada!…… ¡¡¡¡¡por finnnnnnnnnn!!!!!

Todo el esfuerzo ha merecido a pena. Y como todo aquello que cuesta millones de lágrimas, conseguirlo nos ha hecho alcanzar el éxtasis extremo.

Hemos luchado muchísimo y nos hemos merecido esta victoria. ¡¡¡¡Somos unos campeones!!!!

Hay que ser cautelosos y esperar a pasar la frontera de los 3 meses antes de confirmar que todo este sueño es una realidad, pero vamos a intentar saborear esta dulce etapa que tanto hemos deseado.

 

 

 

 

 

 

Me duele gastar dinero en todo lo que no me lleve a nuestro objetivo

Me duele gastar dinero en todo lo que no me lleve a nuestro objetivo

Durante estos últimos meses hemos estado sacando nuestras tarjetas de crédito continuamente para pagar los 100€ de una simple consulta médica, los 800€ de la medicación en la farmacia, los 150€ de los complementos vitamínicos recomendados para mejorar la calidad ovocitaria, los 5900€ de un ciclo de FIV/ICSI, y un largo etcétera.

Desde que supe que tener en brazos a nuestro bebé no iba a resultar tan sencillo empecé a evitar todo gasto doméstico y personal prescindible: muebles nuevos, menaje (me encanta cocinar y los cacharros de cocina!!!), escapadas de fin de semana, grandes viajes en vacaciones, ropa y calzado innecesarios. No es que estemos en una situación económica difícil, tenemos nuestros ahorros y a pesar de asumir el coste de tantísimos tratamientos contamos con un colchón suficiente como para poder darnos algún capricho. Sin embargo, conforme la cosa se nos complica más y más y tenemos que añadir más extras a los tratamientos, me preocupa que algún día el dinero sea un impedimento para conseguir nuestro sueño. ¡¡¡Mis hijitos son mucho más importantes que tener una camiseta nueva en mi armario!!!

Cuando hablo con mis terapeutas, familiares, amigos, etc me recomiendan salir, hacer cosas guays que no puedas hacer cuando tenga hijos, que me vaya los fines de semana a un SPA, etc. Muchas veces yo me pregunto si cuando hablan de esto son conscientes de la suma de dinero que gastamos mensualmente y la carga de consciencia que me supone gastarte un sólo euro en algo que no contribuya a nuestro objetivo. Entiendo que unas experiencias ultra emocionantes compensen los malos tragos de mi desdicha, pero llega un momento en que la burra no da para todo. Así que hay que elegir…”susto” o “muerte”.

M trabaja muchísimas horas. Yo tampoco me quedo corta, pero suelen ser jornadas más razonables, nunca se extienden más allá de las 19:00 de la tarde en invierno. Es por eso que prefiero que él no sea el que tenga que renunciar a sus caprichos. No es justo que después de trabajar de sol a sol “a lomo caliente” (expresión de mamá) no pueda darse un gustazo como premio.

Últimamente pienso demasiado en este tema, sobre todo a raíz de la gran decepción que nos llevamos con nuestra ya antigua clínica (con la que hemos hecho todos los tratamientos hasta la fecha). Siento haber tirado mucho dinero a la basura, y sufro pensando en el esfuerzo que nos cuesta a M y a mí ahorrar todo ese dinero. Es como si sintiese que sólo trabajamos para pagar los tratamientos que nos lleven a nuestro hijo. Y bromeo diciendo… “Este garbancito, cuánto gasta antes de nacer”

Supongo que todos estos sentimientos se normalizarán una vez pase toda esta montaña rusa de emociones. De momento, he decidido que voy a hacerme un pequeño autorregalo todos los meses, un libro de cocina que me guste. Algo que no supone mucho dinero pero que me hace muchísima ilusión. ¡me lo merezco!